02 1Queridos amigos:

Un saludo cariñoso en Cristo, Nuestra Paz: La gracia y la paz esté con todos ustedes. Hoy, domingo del Buen Pastor, escuchemos la «voz» de Jesús, quien nos llama y nos pide que respondamos plenamente a las necesidades más fundamentales del ser humano. Jesús es «el pan de la vida»: quien se alimente de él, no tendrá hambre. Es «la luz del mundo»: quien le siga, no caminará en la oscuridad. Es «el buen pastor»: quien escuche su voz, encontrará la vida.

Vocación, llamada para la misión

Celebramos en toda la Iglesia la 54º Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones con el tema “Empujados por el espíritu Santo para la Misión. Todo cristiano es empujado por el Espíritu Santo para vivir su vocación y sentirse impulsado a ser misionero del Evangelio. Pidamos a Dios para que envíe abundantes vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada y al laicado comprometido. La Iglesia necesita pastores para el servicio del Evangelio, pidamos al Buen Pastor  que envíe obreros a su mies y nos dé sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, enamorados del Evangelio, que sepan hacerse prójimos de los hermanos y ser, así, signo vivo del amor misericordioso de Dios. Que a través de la oración de esta Jornada todos los consagrados volvamos a encontrar el ardor de nuestra llamada y proponer, sobre todo a los jóvenes, el seguimiento de Cristo. Que la Virgen María nos ayude a tener la apertura de corazón y la disponibilidad para decir siempre «aquí estoy» a la llamada del Señor y anunciarlo con alegría.

La maternidad es un don de dios

Al acercarse el 10 de mayo preparémonos para festejar a todas las Mamás. La maternidad es uno de los dones más extraordinarios que Dios nos ha dado. Agradezcamos el amor, apertura, instinto, cariño, calidez y afecto que implica. Recordemos que el amor sincero de una madre es un amor leal que no tiene límites y hace todo por el hijo amado. En este 10 de Mayo oremos y agradezcamos a todas las mamás.  Felicito a todas las mamás que han acogido la vida como María, la Virgen Madre. María «como la Iglesia de la que es figura, es madre de todos los que renacen a la vida. Es, en efecto, madre de aquella Vida por la que todos viven, pues, al dar a luz esta Vida, regeneró a todos los que debían vivir por ella». Al contemplar la maternidad de María, la Iglesia descubre el sentido de su propia maternidad y el modo con que está llamada a manifestarla. Al mismo tiempo, la experiencia maternal de la Iglesia muestra la perspectiva más profunda para comprender la experiencia de María como modelo incomparable de acogida y cuidado de la vida. Dios bendiga siempre a todas las madres de familia.  ¡Felicidades,  mamás!

Con mi oración, cariño y bendición.

En Cristo, nuestra Paz

† Carlos Garfias Merlos,

Arzobispo de Morelia.