Estimados amigos y lectores:

Que el Señor Jesús y su Espíritu de Verdad esté con ustedes y los colme de su Paz. Con fe y alegría celebramos el VI Domingo de Pascua. Jesús, en su testamento, nos invita a tenerlo siempre presente, Él no pertenece al pasado, está vivo en su Palabra y en sus mandamientos, vive siempre con nosotros en el «Espíritu de la verdad». Si lo acogemos en nuestra vida, no nos sentiremos huérfanos y desamparados.

Ser santos por intercesión y a ejemplo de San Bernabé de Jesús

Hoy hace 17 años fue canonizado el primer santo de nuestra querida Arquidiócesis de Morelia, San Bernabé de Jesús Méndez Montoya. El papa Juan Pablo II reconoció su martirio y su amor a Dios. Al igual que nuestro santo, estamos llamados a imitar a Cristo, viviendo a la vez una estrecha unión con Él. Hoy y siempre esta unión con Cristo es necesaria para alcanzar la santidad. A través de la unión profunda con Cristo, iniciada en el bautismo y alimentada por la oración, los sacramentos y la práctica de las virtudes evangélicas, hombres y mujeres de todos los tiempos, como hijos de la Iglesia, estamos llamados a ser santos. La Iglesia, en la época de persecución, pasó duras pruebas; hoy los cristianos mexicanos, alentados por el testimonio de estos testigos de la fe, a pesar de la situación en que vivimos, estamos llamados a aportar a la sociedad la riqueza de los valores evangélicos. La Iglesia crece y progresa, siendo crisol donde nace siempre una esperanza de un mundo mejor. Que el luminoso ejemplo de San Bernabé de Jesús nos ayude a llevar a cabo el Proceso Diocesano de Renovación y Revitalización Pastoral para seguir transformando la sociedad, y en ella reine la justicia, la fraternidad, la armonía y la Paz.

El respeto, instrumento de construcción social

Ante los lamentables hechos recientes en nuestro país de asesinatos a periodistas y la agresión física al sacerdote Miguel Ángel Machorro de la Arquidiócesis de México, es necesaria nuestra oración por ellos y sus familias. El compromiso o dedicación de cada persona merece respeto; su trabajo, cualquiera que sea, no puede convertirse en un arma de destrucción de personas o pueblos y alimentar miedos. Las personas dedicadas a proclamar la verdad desde los diferentes ámbitos de la vida social tienen una gran responsabilidad; reconocemos el trabajo y el peligro que implica su labor, así como su esfuerzo por amar la verdad y vivir con profesionalismo su vocación. Deseo que el periodismo, el sacerdocio y cualquier profesión sea un instrumento de construcción, un factor de bien común, un acelerador de procesos de reconciliación; que sepamos todos rechazar la tentación de fomentar el choque, con un lenguaje que supere las divisiones y favorezca la cultura del encuentro. Sigamos orando por todos aquellos que sufren la violencia; nuestra sociedad necesita hombres y mujeres motivados por el respeto a la verdad; tengamos todos la responsabilidad social de respetar los derechos de terceros para que se viva un mundo en paz y así hacer realidad el Reino de Dios.

Con mi oración, cariño y bendición.

En Cristo, Nuestra Paz

+ Carlos Garfias Merlos

Arzobispo de Morelia