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Les saludo con gran alegría en este domingo XI del Tiempo Ordinario. Jesús llama a sus doce discípulos y los envía como portadores de su mensaje, los llama «trabajadores de la mies». Cristo es el único Pastor, Él es el que salva, el que justifica y reconcilia con el Padre, y conduce de nuevo a la vida. De aquí brota la misión de la Iglesia de testimoniar con sus actos esta misericordia de Dios con las gentes, siguiendo la enseñanza y el ejemplo de Jesús.

 

Contemplación del amor del Corazón de Jesús

El próximo viernes viviremos la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, es una oportunidad para sacar abundantes y saludables frutos, meditemos y contemplemos la íntima participación que el Corazón de Jesucristo tuvo en su vida afectiva, divina y humana, durante su vida mortal. El adorable Corazón de Jesucristo late con amor divino al mismo tiempo con cuanto calor humano. Desde que la Virgen María pronunció su Fiat surge la expresión más humana del amor divino. Que nuestra respuesta a ese amor no sea de indiferencia, respondamos a su llamada con entusiasmo y fervor amoroso. En la sociedad actual sufrimos una grave y crónica afección cardíaca, que parece propia de nuestro tiempo: parece estar disminuyendo el amor; el corazón se enfría y ya no es capaz de amar ni de sentirse amado. Que esta fiesta del Corazón de Jesús nos ayude a curar el corazón moderno, frío, insensible e inhumano; dejemos que el Corazón de Jesús, Corazón lleno de un amor palpable y desbordante, muestre la plenitud de la misericordia. Imitémoslo en el ofrecimiento del amor y la misericordia, para crecimiento de nuestras familias y nuestra sociedad. Que la confianza del Corazón de Jesús brote en nuestros corazones y la contagiemos a nuestros hermanos.

 

Día del Padre

Ser Padre es una de las experiencias más maravillosas que tiene el ser humano en la vida, pues a través del don de la paternidad, se es capaz de dar vida e influir en gran medida en la educación de los hijos y en su bienestar. En México celebramos el día del Padre el tercer domingo de junio. Por eso, hoy quiero hacer un reconocimiento especial a todos los padres de familia que con responsabilidad y amor influyen en la educación y felicidad de sus hijos.

En este día honramos el don de la paternidad y tomamos como modelo y ejemplo a San José, varón justo, prudente, callado, trabajador, hombre de fe y cabeza de familia que supo custodiar a la Sagrada Familia de Nazaret. Como él, todo padre está llamado a velar por la integridad de su familia y de sus hijos, sobre todo en los momentos de dificultad y de peligro.

Hoy, felicito a todos los padres y les invito a reflexionar sobre su papel en la familia, a analizar la calidad del tiempo que dedican a jugar con sus hijos, la comunicación que tienen con ellos y la manera en que impulsan sus cualidades y dones. Eduquen a sus hijos con amor, cuiden de ellos y sacrifiquen sus intereses personales por el bienestar de la familia.

A todos los hijos, los invito para que valoren a sus padres y no sólo en este día, sino todo el tiempo, les muestren su cariño, afecto, amor y gratitud por el don de la vida. El respeto hacia ellos será el distintivo que caracterice a un buen hijo. Disfruten de su compañía y consiéntanlos mucho.  ¡Felicidades, Papás!