Estimados amigos:

En este domingo XII del Tiempo Ordinario deseo que la Paz de Cristo esté en su corazón. El Señor Jesús nos invita hoy a vencer nuestros miedos y a tomar decisiones. Este «No tengan miedo», nos alienta a tener la fuerza de Dios y enfrentar los miedos. La fe no crea hombres cobardes, sino personas resueltas y audaces, no encierra a los creyentes en sí mismos, sino que los abre más a la vida con sus problemas y conflictos de cada día. Confiemos en el Padre para superar cobardías y miedos y defendamos con más audacia y libertad el Reino de Dios y su justicia.

Un pastor que peregrina

Como Pastor de la Arquidiócesis de Morelia les envío un saludo fraterno desde el camino que voy recorriendo para llegar a Roma, en donde el próximo 29 de junio recibiré de manos del Papa Francisco el Palio Arzobispal, que me identificará de manera más formal como Arzobispo de Morelia. Quiero compartir con ustedes su significado: el Palio es una pieza como escapulario de lana, de grande e importante significado. El Papa lo entrega a todos los Arzobispos del mundo que han sido nombrados recientemente, creo ser el único Arzobispo mexicano que lo recibirá en esta ocasión. Es una experiencia emocionante que viví hace siete años cuando fui elegido para ser Arzobispo de Acapulco. El Palio es recordar al Arzobispo de una Sede Metropolitana y también a los fieles, que la particular vocación y misión de todo Obispo no es otra que la de ser Buen Pastor: Pastor que toma sobre sus hombros a la oveja extraviada, a la enferma o débil, para guiarla, curarla y conducirla a las fuentes de agua viva. Pero, por otra parte, el Palio, que específicamente se consigna solo a los Arzobispos, es signo que hace el arzobispo representante al Papa y es una dimensión esencial y concreta de su ser Buen Pastor en la Iglesia Metropolitana, en la que ha de esforzarse por favorecer, mantener y acrecentar la comunión fraterna y eficaz de los pastores de la Provincia entre sí, de estos con sus fieles, y de todos, obispos y fieles, con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia entera. Pido sus oraciones para que el Señor me siga fortaleciendo en esta misión al frente de la Arquidiócesis de Morelia, en donde he encontrado desafíos para acompañar a los sacerdotes, para atender los aspectos pastorales, implementar una pastoral de cercanía, de amabilidad, de buen trato, de escucha y de construcción de paz, que es lo que asumo de una manera más propia. Pido a todos su oración para que pueda desempeñar de la mejor manera esta misión que Dios me ha encomendado. Que Nuestra Señora de la Salud, nos cuide con su maternal amor, pidámosle que nos sostenga a todos en el servicio pastoral. Que todos los que pertenecemos a esta Provincia Eclesiástica, obispos, sacerdotes, consagrados y laicos, seamos renovados en el Señor, nos dé su gracia y tengamos la fuerza del Espíritu para continuar viviendo con valentía, en fidelidad y en alegría, la vocación de discípulos-misioneros-apóstoles, en camino al Reino de Dios que se manifiesta en nuestro compromiso con la justicia, la paz y la fraternidad.

Con mi oración, cariño y bendición.

En Cristo, nuestra Paz

† Carlos Garfias Merlos,

Arzobispo de Morelia