PALABRA DEL OBISPO

Queridos lectores de Comunidad Cristiana:

En este Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario, los saludo con mucho afecto y que Cristo los colme de su paz. El Evangelio de hoy nos invita a comprometernos con Dios viviendo nuestra fe con expresiones que sean caminos nuevos para acoger, vivir y anunciar su proyecto del Reino. Asumamos la responsabilidad de construir el Reino como lo hizo Jesús; necesitamos aprender la fidelidad activa, creativa y arriesgada a la que nos invita su Palabra en la parábola de hoy.

CIV Asamblea de la CEM

Del 13 al 17 de noviembre, los obispos celebramos la CIV Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano. El tema principal que abordamos fue la aprobación del documento base del Proyecto Global Pastoral y las etapas de dicho proyecto. También compartimos las acciones que la Iglesia llevó a cabo frente a las catástrofes naturales recientes, como los sismos y los huracanes. Por otro lado, se dialogó sobre la Jornada Mundial del Pobre, que se celebrará por primera vez este año a instancias del papa Francisco y la Jornada Mundial del Migrante. En el caso particular de la Iglesia en México, se trató el tema sobre el Año de la Juventud, inaugurado hace sólo unos días con una Misa en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, presidida por el Nuncio Apostólico, Mons. Franco Coppola. Oremos para que todos los trabajos y acuerdos que tratamos en la Asamblea se realicen en bien de nuestra Iglesia de México.

I Jornada Mundial de los Pobres

El papa Francisco, al final del Jubileo de la Misericordia, quiso ofrecer a la Iglesia la Jornada Mundial de los Pobres, para que en todo el mundo las comunidades cristianas y católicas se conviertan cada vez más y mejor en signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados. Con el lema: “No amemos de palabra, sino con obras”, ha expresado su preocupación por los más pobres de nuestros hermanos e iniciado las jornadas por los pobres. Para el Papa, el amor no admite excusas: el que quiere amar como Jesús amó, ha de hacer suyo su ejemplo; especialmente cuando se trata de amar a los pobres. Por otro lado, el modo de amar del Hijo de Dios lo conocemos bien, y Juan lo recuerda con claridad. Se basa en dos pilares: Dios nos amó primero (cf. 1Jn 4,10.19); y nos amó dando todo, incluso su propia vida (cf. 1Jn 3,16). Estamos llamados a tender la mano a los pobres, a encontrarlos, a mirarlos a los ojos, a abrazarlos, para hacerles sentir el calor del amor que rompe el círculo de soledad. Su mano extendida hacia nosotros es también una llamada a salir de nuestras certezas y comodidades, y a reconocer el valor que tiene la pobreza en sí misma. Todos estos pobres –como solía decir el beato Pablo VI– pertenecen a la Iglesia por «derecho evangélico» y obligan a la opción fundamental por ellos. Que esta nueva Jornada Mundial se convierta para nuestra conciencia creyente en un fuerte llamamiento, de modo que estemos cada vez más convencidos de que compartir con los pobres nos permite entender el Evangelio en su verdad más profunda. Los pobres no son un problema, sino una opción a la cual acudir para acoger y vivir la esencia del Evangelio.

Con mi oración, cariño y bendición.

En Cristo, nuestra Paz

+ Carlos Garfias Merlos

Arzobispo de Morelia