Amigos y lectores de Comunidad Cristiana:

 

En este III Domingo de Cuaresma deseo que la paz de Cristo esté con ustedes y que veamos en Jesús, la persona que nos conduce a Dios. Que en este tiempo cuaresmal nos acerquemos a Jesús y aceptemos su proyecto, sigamos sus pasos y vivamos con su Espíritu.

“Día Nacional de la Familia”, una Prioridad Diocesana y Social

El primer domingo de marzo celebramos en México el “Día Nacional de la Familia”. Dicha celebración es una oportunidad para comprometernos en promover la educación y la paz. En los desafíos que asumimos en nuestro Plan Diocesano de Pastoral (PDP), señalamos que: “La prioridad diocesana de dar una mayor Atención Pastoral a la Familia no ha sido afectiva ni efectiva; las estructuras de esta Pastoral en algunos niveles continúan débiles y pasivas, a pesar de los esfuerzos e iniciativas que se han desarrollado. El tema de la familia es uno de los más desafiantes, requiere de la Iglesia un anuncio más contundente y gozoso del Evangelio de la familia y la vida, así como un acompañamiento eficaz a toda iniciativa encaminada a su fortalecimiento y desarrollo. La familia es la célula de la sociedad y a ella debe tenérsele como una alta prioridad” (PDP 40). La familia es la institución social que hace los mayores esfuerzos por la integración, por salvaguardar el don de la vida y por ofrecer una forma solidaria de convivencia. La celebración del “Día Nacional de la Familia” es una oportunidad para considerar la necesidad de poner atención a lo que está sucediendo con nuestras familias mexicanas y a sus potencialidades. A pesar de los cuestionamientos que se han hecho a todas las instituciones, la institución familiar sigue siendo la institución más apreciada y valorada por los mexicanos, el espacio humano más cercano y solidario en los casos de sufrimiento. Las familias necesitan la atención y el apoyo de todos, tanto de los gobiernos como de la sociedad civil, proteger la vida desde antes de nacer hasta su muerte natural, para el desarrollo de las personas y para sanar las dolencias que les aquejan. Como Iglesia, estamos en el empeño de ofrecer nuestra aportación desde la Pastoral Familiar para que la familia que surge del Sacramento del Matrimonio siga siendo comunidad de vida y amor y ofrezca su aportación transformadora a la sociedad de nuestro tiempo.

Con mi oración, cariño y bendición.

En Cristo, nuestra Paz

† Carlos Garfias Merlos,

Arzobispo de Morelia