En este Domingo, en que celebramos a la Santísima Trinidad, les saludo con mucha alegría, que la paz esté con ustedes. Hoy se nos invita a contemplar el centro de la fe cristiana, un Dios trinitario. Dios es Amor y solo Amor. Dios no es un concepto, una bella teoría, una simple definición. Dios es Creador, Redentor y Santificador del ser humano, así Dios le revela que es su mejor amigo y su mejor camino.

LA EUCARISTÍA, ALIMENTO SALUDABLE

El próximo jueves celebraremos la fiesta del Corpus Christi, en ella se busca principalmente proclamar y aumentar la fe en Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento. La Eucaristía nos recuerda el momento en el que el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. Éste es el alimento del alma. Así como nuestro cuerpo necesita comer para vivir, nuestra alma necesita comulgar para estar sana. Cristo dijo: "El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día”. Invito a todos a participar en las procesiones y otros actos de fe que a lo largo y ancho de nuestra Arquidiócesis se realizan año tras año, en Morelia iniciará a las 6 de la tarde en la Plaza Valladolid y concluirá en Catedral, manifestemos nuestro amor a la Eucaristía, ya que es el regalo más grande que Dios nos ha hecho.

EL CORAZÓN DE JESÚS, CAMINO A LA VIDA ETERNA

Con gran alegría, en esta semana iniciamos el mes de junio, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Como cada año, en nuestra Arquidiócesis se viven y se celebran las peregrinaciones a Catedral. El Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe: todo lo que Dios nos ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto, le debemos amar. Jesús tiene un Corazón que ama sin medida. Las peregrinaciones en todo el mes tienen como finalidad venerar, honrar e imitar a Jesús. Tenemos el compromiso de corresponder con palabras y obras la entrega hacia nosotros. Ser devotos del Corazón de Jesús significa amar la Eucaristía, allí aprendemos el camino a la vida eterna. Invito a toda nuestra Arquidiócesis, a sus parroquias, comunidades, colegios, asociaciones, en fin a todos a renovar esta gran devoción al Sagrado Corazón de Jesús, que sus promesas reveladas nos impulsen a amarlo más y llenen nuestra sociedad de sus riquezas y de paz.

Con mi oración, cariño y bendición.

En Cristo, nuestra Paz

+ Carlos Garfias Merlos

Arzobispo de Morelia