Queridos amigos y lectores de Comunidad Cristiana:

Que Cristo, el Pan de la Vida, en este Domingo XVIII del Tiempo Ordinario, nos sacie de su paz. Hoy Jesús nos habla de un pan que no sacia sólo el hambre de un día, sino el hambre y la sed de vida que hay en el ser humano. En nosotros hay un hambre de justicia para todos, un hambre de libertad, de paz, de verdad. Jesús se presenta como ese Pan que nos viene del Padre, no para hartarnos de comida sino “para dar vida al mundo”.

Quincenario en honor a la Virgen María

Saludo y felicito a todos aquellos que en estos días, en muchos lugares, ofrecen comuniones y oraciones en el tradicional Quincenario a la Virgen María como preparación a la fiesta del próximo 15 de agosto, celebración del misterio de la Asunción de la Virgen María. El misterio de la Asunción significa que la Virgen María, al término de su peregrinación terrena, y en virtud de su contribución a la historia de la salvación como Madre del Redentor, fue liberada, por la gracia de Dios, de la corrupción del sepulcro y llevada en cuerpo y alma a los Cielos, donde está y actúa como mediadora entre Dios y los hombres. La fiesta de la Asunción es entonces la celebración del triunfo definitivo de María y es la prenda de la vocación de eternidad de todos los seguidores de Jesucristo. Nuestro común destino es el Cielo, y nosotros, al igual que María, sólo podemos lograr el Cielo con nuestra vida comprometida con el Evangelio.

Encuentro con Equipo Formador del Seminario

Del 30 de julio al 3 de agosto, me encontré con los miembros del Equipo Formador del Seminario de Morelia para evaluar el Curso concluido, así como dialogar e intercambiar planteamientos sobre la programación del Curso lectivo que está por iniciar y tomar los acuerdos pertinentes para acompañar con las mejores condiciones el proceso de la formación sacerdotal de los seminaristas. Agradezco a todos los miembros del Equipo Formador por su generosa disposición para aceptar esta misión, que propiciará la formación de pastores constructores de paz. Agradezco al P. Martín Barbosa, Rector del Seminario, y a todos los sacerdotes que colaboran en esta Casa de Formación, gracias por su dedicación y su entrega sacerdotal en bien de nuestro Seminario. Agradezco al P. Martin Bernal por ser nuestro anfitrión en la Parroquia de Tuxpan, donde creó las condiciones para nuestro encuentro. Todos sigamos orando por las vocaciones sacerdotales y por nuestro Seminario Diocesano de Morelia.

Con mi oración, cariño y bendición.

En Cristo, nuestra Paz

† Carlos Garfias Merlos

Arzobispo de Morelia