jubileo extraoridinario de la misericordia13

+ALBERTO CARDENAL SUÁREZ INDA,

ARZOBISPO DE MORELIA

Sigo compartiendo la experiencia vivida hace unos días en Colombia. Puedo decir que, después de haber participado en muchos encuentros similares, ha sido para mí un evento diferente con características muy propias, un verdadero tiempo de gracia. El mensaje inaugural del Papa Francisco, que nos hizo llegar en forma audiovisual, dio el tono y la pauta, interpelándonos a cada uno al decir: Tú y yo, cada uno de nosotros hemos sido ‘misericordiados’, hemos sido tratados con misericordia por el Señor y, por eso, tenemos la misión de ser misericordiosos. Me impactó especialmente la advertencia del Santo Padre: “En esto se juega nuestra acción misionera, nuestros planes pastorales… nuestras reuniones de presbiterios…, en aprender a tener un trato de misericordia”. Y nos invitaba el Papa a un sincero examen de conciencia reconociendo que, “muchas veces sabemos más de maltratos que de un buen trato. Cuántas veces nos hemos olvidado en nuestros seminarios de impulsar, acompañar una pedagogía de la misericordia, sabiendo que el corazón de la pastoral es el trato de misericordia…por favor se lo pido: pastores que sepan tratar y no maltratar”. En su intervención, Mons. Rino Fisichella, quien preside el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización y coordina las actividades del año jubilar en Roma, nos decía: “En este tiempo de grandes cambios históricos, la Iglesia está llamada a ofrecer con mayor intensidad los signos de la presencia y la cercanía de Dios… de la ternura que Dios ofrece al mundo entero y sobre todo a los que sufren, a los que se encuentran solos y abandonados, sin la esperanza de ser perdonados y sentirse amados por el Padre… un Año Santo para ser tocados por el Señor Jesús y transformados por su misericordia, para convertirnos también nosotros en testigos de su misericordia”. Me llamó la atención que Mons. Rino nos invitara a descubrir como alma y corazón de la Liturgia el tema de la misericordia, más aún como la esencia e identidad de Dios Padre, del Hijo y del Espíritu Santo… “La Liturgia, lejos de ser un momento que distancia del vivir la misericordia, permite su justa actuación. Ponerse de rodillas, delante del amor misericordioso de la Trinidad es el signo tangible de la transformación que sucede en el corazón de cada persona y que ha escuchado el anuncio del evangelio de la misericordia y, con la fe, ha adherido a Él”. Estos pensamientos nos ayudaron a saborear y aprovechar los tiempos fuertes de oración, especialmente en las celebraciones del sacramento de la penitencia y de la eucaristía, en la adoración del Santísimo y en el rosario de la misericordia. Los diálogos fraternos, el compartir en grupos, la apertura de corazón, fueron elementos que nos ayudaron a una vivencia de fraternidad y cercanía compartiendo la misma fe y la riqueza cultural de todos los países de América. La coordinación de todo el evento estuvo a cargo de Mons. Juan Espinoza, quien con sencillez, pero con gran energía, fue llevando adelante la dinámica de cuatro días intensos de fraternidad eclesial.