09 1de2 2

 

Las festividades al Divino Señor de las Tres Caídas comienzan a finales de enero[1] y duran apenas una semana; entre oraciones y eventos culturales, este pequeño pueblo del sur de Guanajuato honra a quien se humilló por nosotros el 6 de febrero y lo hace con gran solemnidad con la exposición de la bendita imagen de Nuestro Padre Jesús, figura que, aunque pequeña, guarda una gran tradición, la cruz de madera[2] le hace honor al nombre purépecha de su poblado Lugar de palos secos donde se posan las aves, y su bella indumentaria morada a veces se torna guinda en el revelado de muchas imágenes, acrecentando su carácter místico. Pero es también épico su tránsito por estas tierras disputadas por indígenas y hacendados criollos, sus protectores, al ver el riesgo que corría, la escondieron en algún lugar camino a Valladolid para ser finalmente encontrada cerca del manantial que abastece a la población, ya en el año de 1834.

El antecedente más antiguo del templo lo encontramos en una construcción de piedra que data de 1684, a casi 130 años de fundado “Paraquaro”, y se le atribuye a Fray Pedro Narciso de la Cruz; cercano[3] a la torre de esta histórica construcción, se encuentra la actual parroquia[4] que tuvo sus orígenes en pleno periodo revolucionario de 1910, pero nuevamente ni las armas ni las revueltas impidieron que se construyera una de las más imponentes torres del valle de Acámbaro, justo en las faldas del cerro que da nombre a esta comunidad, y que ya para finales del siglo XVII figuraba en el mapa de la villa de Nuestra Señora de la Concepción[5]. Son variados los motivos que encontraremos aquí alusivos a la Virgen de Guadalupe, desde el nicho de la portada, las esculturas en cantera de los jardines, vitrales[6], un mural, así como en la cúpula[7] en donde se aprecian las apariciones y nos hablan del gran fervor guadalupano de sus habitantes.

Su nave de un cuerpo alberga imágenes de claro pasado franciscano como la Virgen de los Dolores o San Francisco de Asís.

Santo Niño Manuelito del Arenal

Es una bella imagen cuya figura se encuentra en una capilla cercana, subiendo las laderas del cerro, sus devotos vienen a pedirle favores sobre todo por las causas de los niños; su festividad es a principios de enero y se extiende a estos días festivos de principios de año, particularmente al Día de Reyes, fecha en la que le llevan regalos, particularmente juguetes; en el festejo podremos encontrar desde cabalgatas, mañanitas y hasta peregrinaciones, en donde participan gente de otros estados e incluso de la Unión Americana, y por las fechas resulta un acontecimiento muy familiar.

La tradición a los Santos Niños abarca buena parte de Latinoamérica, en ocasiones los podemos encontrar con lágrimas en los ojos y de mirada triste, sin embargo, éste parece jovial. Fue el profeta Isaías quien anunció el nacimiento de Jesús por la Virgen María (Is 7,14), y aunque el Niño fue llamado Emmanuel, cariñosamente se le llama Manuelito; estas tierras son ricas en verdor, y se le llama del arenal no por su suelo, sino porque en la prepara ción para su festividad le limpian la cara y ésta se encuentra llena de arena, y así ocurre cada año.

Notas:.-

[1] De acuerdo a algunas fuentes, estas festividades se llevan a cabo el sábado anterior al Miércoles de Ceniza y en algunos casos el primero de cada mes.

[2]El mezquite fue abundante en la época de fundación.

[3] Son apenas 200 metros los que separan a una de otra y es conocida como Torre Vieja al noroeste de la principal.

[4] La construcción de la parroquia inició en octubre de 1913 y concluyó en mayo de 1925.

[5] Plano de 112 x 113 centímetros hecho en papel maguey y dibujado a plumilla en tinta de bugalla e iluminado a la aguada. En la parte superior izquierda, dos imágenes del sol antropomorfo para indicar la orientación del mapa. En verde, ríos y lagunas. Alzado de los edificios con cruces en su remate. Los edificios se comunican con un línea fina en sepia. Otra gruesa línea señala el camino principal de la zona. En el ángulo superior izquierdo dice: “Camino de las caretas que va a las minas de Guaraycakcas”. En él se establece que fue el 12 de octubre de 1570, por Real Cédula, se fundó con el nombre de Villa… Los franciscanos levantaron un convento…. Real Academia de Historia, Madrid, España. Relaciones geográficas del Obispado de Michoacán, 09-04663, No. 10. El mapa acompañaba a la Relación geográfica de la villa de Nuestra Señora de la Concepción de Salaya y de los pueblos de Acámbaro y Yurirapundaro (15 de junio de 1580), firmada por el alcalde mayor Cristóbal de Vargas Valadés, que responde al interrogatorio (1577) enviado por Felipe II a las autoridades de las Indias [sic]

[6] En los de la Cúpula encontraremos también los de Padre Jesús (con dos representaciones), San Pedro, Virgen del Refugio, Divina Providencia, San Francisco, Juan Diego, Santa Cecilia (en alusión a la música, de la cual es célebre Parácuaro, encontramos una escultura de cantera con Jesús al pie de un órgano, ubicado en el jardín). En los laterales la Virgen de la Salud, Niño del Arenal, San Judas Tadeo, Virgen de Guadalupe, Juan Diego, San José. Sagrado Corazón, Asunción de María, San Cristóbal y San Bernabé, todos obra de humildes patrocinadores y donativos.

[7] Espacio normalmente asignado para los evangelistas.

 

Alfonso Francisco Hernández Pérez