portada

Esta parroquia, enmarcada en el bello pueblo de Coroneo, cuyo significado es precisamente ese “lugar que se rodea” en lengua otomí, es un templo franciscano hecho de cantera negra y que hace contraste son su convento blanco; sus orígenes probablemente sean de “finales del siglo XVI o principios del siglo XVII” (Ortiz, 2010, p. 3), es un pueblo obrajero que cobija esta construcción construida en el año de 1901, nos da la bienvenida con una bella estatua de su Patrono, Santiago Apóstol, colocada en el atrio, fue donada por la familia Velásquez Pérez e inaugurada el 24 de octubre de 2004, su reflejo lo encontraremos en un bello vitral en la ventana coral y por sobre de él, portada con reloj que toca el Avemaría cada hora, a los lados torres con arquería.

Del lado izquierdo del muro atrial que fue demolido en la segunda mitad del siglo XX y reconstruido en el 2011, tendremos acceso a “la capilla del ex convento que fue erigida en el siglo XVII” (Ortiz, 2010), nos recibe Francisco y el lobo en bronce y dan paso en su amplio atrio al convento, espacio para la congregación, el estudio y la meditación, al centro de su jardín encontramos una réplica de la basílica de Guadalupe de la Ciudad de México, hecha en cantera rosa y con elaborados detalles y proporciones hace juego perfecto con la magnificencia de esta parroquia.

El interior del templo en forma de cruz latina da cabida a decenas de alegorías de la cristiandad, piezas de bulto que dan perspectiva de natural presencia y que por el bello entorno decorado e iluminado con distintos vitrales generan un ambiente de recogimiento, paz e intenso fervor, entre ellas encontramos entre las más antiguas: un Cristo que nos recibe a la entrada en actitud funesta y nos obliga a apreciarle con sus cabellos caídos, a sus costados un Nazareno tras las rejas y un San Antonio que nos mira de lo alto pero sin niño en brazos, casi en invitación a ocupar ese lugar, se encuentra en un pequeño nicho con frontón partido.

Avanzar por la cruz nos llevará al altar principal con pequeñas capillas laterales, en la de la izquierda encontraremos un fresco de Santiago Apóstol con marco dorado, pilares corintios y frontón cortado, por debajo dos ángeles, inclinados a una rodilla uno orando, con túnica azul y sobre una nube, el otro de túnica rosa en un abrazo invitando al recogimiento, en el altar derecho encontramos los mismos motivos, solo que con los ángeles más erguidos, las mismas posiciones de manos y con las túnicas invertidas, el que ora de rosa y el que recoge sus manos en el pecho de azul, ambos con cintillo dorado y alas desplegadas en señal de acción. ¿Hombre y mujer? Seguro si los asociamos con los colores, de lo que no cabe duda es que nos invitan a practicar las virtudes teologales; al centro, por encima de ellos, la Dolorosa, que nos adelanta en ruegos y súplicas, elevando su rostro ligeramente hacia su derecha, con pañuelo blanco entre las manos y vestimenta morada, a sus costados florituras doradas; por debajo de ella una pequeña representación de una capilla estilo vaticano en bronce; sobre la Virgen de luto, el siguiente pensamiento:

“En la calle, dudando yo si era real o imaginaria la presencia de la excelsa Madre, acerqueme a ella. Iba vestida de negro, con la toca y monjil que usaron las reinas viudas y las dueñas ricas, traje con que la iconografía religiosa viste a Nuestra Señora de los Dolores” (Benito Pérez Galdós, Episodios Nacionales, De Cartago a Sagunto [1]).

En el altar central, la Virgen del Carmen; un poco arriba, Santiago Apóstol peregrino: “Santiago suele ser representado justamente con las vestimentas típicas de un peregrino: apoyado en un bastón o bordón, cargando una mochila o zurrón y llevando un sombrero de alas anchas tocado por una conchilla de vieira (“venera”) boca abajo.

Por debajo de ellos, los mismos ángeles que hemos venido refiriendo, pero estos con alas recogidas, en respeto a quienes presiden. Otra imagen que encontraremos del Santo Apóstol Santiago representa lo siguiente:

“Santiago Apóstol es como jinete de un caballo blanco en la batalla de Clavijo (en el año de 843) con la llamada Cruz de Santiago y portando una espada. Su imagen como vencedor de moros alentó a los cristianos en las guerras de la reconquista española (…), también la espada es un atributo de Santiago porque se supone que murió decapitado.” (Católica, 2011)

A su derecha San Francisco de Asís con los estigmas y la cruz en la mano mirando al cielo, a la izquierda la Purísima Concepción con corona real.

Santa María del Pueblito

Junto al púlpito encontraremos una réplica de la Virgen del Pueblito, una imagen que con frecuencia encontramos con distintos motivos en los templos franciscanos de la cual daremos algunos datos tomados de una reseña elaborada por Fray Eulalio Hernández Rivera, OFMi:

“Hasta los lejanos años de 1631, se remonta el feliz origen de la milagrosísima imagen (…) fue el humilde sacerdote y religioso franciscano fray Sebastián Gallegos, escultor hábil e inspirado, que residía en el convento de San Francisco el Grande en la ciudad de Querétaro” (Hernández) quien esculpió la imagen.

Representa a la bienaventurada Madre de Dios, de pie; con las dos manos juntas por las palmas y sobre el pecho; las puntas de los pies, que calzan de color negro y sin figuras, aparecen en el parco orlado del borde de la túnica y posan sobre una media luna que sólo asoma los extremos por ambos lados, todo el conjunto descansa sobre una pequeña y sobria peana circular (base).

“Junto al lado frontal de la nube, está una estatua de San Francisco de Asís, en la que el Patriarca aparece de rodillas y sosteniendo con ambas manos tres mundos que se apoyan sobre su cabeza y simbolizan las tres órdenes que fundó: frailes, religiosas y franciscanos seglares”.

Por debajo de esta venerable imagen encontraremos la de San José con lirios:

“Los atributos característicos de San José son la vara florida que se cree que es de almendro, suplantada muchas veces por la azucena o el lirio (como es el caso de esta pieza) – símbolo de pureza y castidad”– (Carvajal, 2008).

El profeta Isaías narra al respecto lo siguiente: “Y saldrá una rama de la raíz de Jesse, y una flor saldrá de su Raíz” (Is 11,1)

La iglesia es iluminada como buena parte de nuestras joyas coloniales todas las noches en su exterior, este 25 de julio es su fiesta patronal, por lo que es un excelente pretexto para conocer este bello monumento del arte y la fe.

[1] Hernández, E. “Historia de la imagen” Querétaro: http://santamariadelpueblito.org/san-historia-imagen.htm

Carvajal, J. (2008) “San José de Flores” Argentina: http://sanjose-flores.blogspot.mx/2008/09/iconografia-de-san-jose.html 

Ortiz, J. (2010) Coroneo – colección monografías municipales de Guanajuato – Gobierno del estado de Guanajuato.

Francisco Alfonso Hernández Pérez