Con el paso de la transformación del IEEPO, vivimos un momento histórico. Está a nuestro alcance darle un giro cualitativo a nuestra sociedad, si apoyamos este y los pasos siguientes, hasta lograr una educación de calidad con valores para Oaxaca. Esta tarea es prioritaria y debe unirnos a todos con acciones concretas, desde cada comunidad; hagámoslo de manera consciente y responsable. Nos urge una amplia información popularizada, unida a la reflexión serena y objetiva desde la familia, que nos ayude a comprender no sólo el alcance de este paso, sino cómo llegamos a esta situación dramática de la educación, para nunca más cometer los mismos errores.

La vivencia testimonial de la fe de los creyentes y la implementación de la educación de calidad son el cimiento y motor de una nueva etapa en nuestro Estado. Miremos hacia adelante; no podemos perder más tiempo; nos urge el esfuerzo de todos; unidos con muchos maestros de buena voluntad, sudemos la camiseta por la educación de calidad, hasta rescatar la noble e irreemplazable vocación del maestro, el aprecio por los maestros. Si no actuamos con decisión y unidos, tendremos que esperar muchos años para tener otra oportunidad como ésta.

Con la vivencia coherente de la fe y el impulso decidido a la educación de calidad, alcanzaremos más rápido la reconciliación y la paz social. Así sabremos afrontar y debilitar de manera civilizada y constructiva, otros desafíos como la injusticia social, la pobreza, la corrupción generalizada y la violencia, hasta lograr una sociedad más unida y con participación responsable.

La sociedad pide otra manera de demandar derechos y de expresar malestar; exige terminen ya los reclamos y marchas con bloqueos de calles y carreteras; las tomas de espacios públicos y de servicios, siempre causan malestar a la sociedad y graves daños a terceros; no pocas veces son animadas por manipulación, presiones o posturas ideologizadas. A este respecto, el papa Francisco nos alerta: “Las ideologías terminan mal, no sirven, tienen una relación incompleta, enferma o mala con el pueblo... ¡No asumen al pueblo!... Fíjense en el siglo pasado, ¿en qué terminaron las ideologías? En dictaduras... Piensan por el pueblo, no dejan pensar al pueblo” (Papa Francisco, en Paraguay).

Oaxaca requiere de políticas públicas más cimentadas en la justicia social, y transparentes: distribuir mejor los recursos y apoyos, para crear empleos con salario justo y digno; atender los servicios básicos, formando en la responsabilidad del propio desarrollo, y promover obras que desencadenen crecimiento y superación integral. Es importante reconocer al Gobierno este paso importante pero, sobre todo, expresarle el apoyo y colaboración decidida desde los diferentes municipios, comunidades y sectores de la sociedad, para que nadie baje los brazos hasta lograr la educación de calidad. Es tiempo de limpiar los terrenos y sembrarlos con semillas de honestidad y justicia social. ¡Sudemos la camiseta por la educación de calidad!

Aportemos sugerencias para que la convocación e integración del Consejo Ciudadano para la Educación de Calidad sea realmente representativo y de trascendencia para bien de la sociedad. Intensifiquemos nuestra oración, reflexión y acción concreta; constatamos ya cómo Nuestra Señora Inmaculada de Juquila nos abre puertas, estimulándonos a recorrer juntos el camino de la reconciliación y la paz. Vivamos los valores del Evangelio, para cambiar, desde nosotros lo que va mal en Oaxaca. ¡No dejemos a Dios en el templo! ¡No vivamos como si Dios no existiera!

† José Luis Chávez Botello • Arzobispo de Antequera-Oaxaca