Los pasados días 28-30 de julio, se llevó a cabo en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, el primer encuentro de agentes de pastoral y comisionados que trabajan en las diferentes diócesis de México en el área que concierne al diálogo con otros cristianos, con otras religiones y la atención a sectas y otros movimientos religiosos. El curso lo impartió la Comisión Episcopal para el Diálogo Interreligioso y Comunión, presidida por el estimado obispo Leopoldo González, y en la cual también es miembro Mons. Carlos Suárez Cázarez. El equipo de expertos que impartió dicho Curso-Taller es proveniente principalmente de la Provincia de Monterrey, liderado por Mons. Hilario González, quien hasta hace unos meses era el rector del Seminario Diocesano de Monterrey.

Es de reconocerse que la pionera de esta peculiar y ya emergente pastoral es precisamente la arquidiócesis de Monterrey, quien desde hace más de una década inició su Departamento de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso promovido por el entonces presbítero Hilario.

Participamos cerca de 40 personas –laicos, presbíteros y obispos– provenientes de diversas áreas del país. Las conferencias, mesas redondas, momentos de oración y otros instantes de compartir giraron en torno a las temáticas históricas, doctrinales, espirituales y pastorales que implica este tipo de actividad. Es de resaltar que durante la intervención del pastor evangélico Rosalío García, quien nos compartió su experiencia al ser miembro del Consejo Interreligioso de Nuevo León, reconoció los esfuerzos de los líderes religiosos y de los Gobiernos de las áreas de la República Mexicana que hoy cuentan con este Consejo: Nuevo León, Chiapas, Michoacán y el Distrito Federal. Especial mención realizó este pastor evangélico a los esfuerzos que desde hace varios años realiza el Sr. Card. Alberto Suárez Inda al promover con constancia el Consejo Interreligioso en Michoacán.

El Curso-Taller concluyó con una Celebración Eucarística donde Mons. Hilario, a nombre de Mons. Leopoldo González, de Mons. Ruy Rendón y de Mons. Carlos Suárez, instó a los diferentes participantes a trabajar en sus respectivas diócesis en favor de la unidad, deseando que no sólo sea el obispo quien cargue con este trabajo pastoral, ya que son los obispos los principales agentes, sino que sea implementado un departamento con laicos y sacerdotes que, “con prudencia y con paciencia”, puedan trabajar para que el rostro todo bello, verdadero y uno de la Iglesia brille en todo su esplendor. “En el primer milenio, los cristianos estaban unidos; en el segundo, divididos. El tercero no puede encontrarnos separados” (D. Mantalos).