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Los catequetas de SCALA nos reunimos en Lima, Perú, para nuestra Semana de Estudios y Asamblea Ordinaria el 27 de abril del presente año.

El ambiente fue muy cálido, entusiasta, el trabajo apasionante, las riquezas de conocimiento y reflexión se desbordaron del bagaje cultural de los participantes.

SCALA es la Sociedad de Catequetas de América Latina. Pronto se cambiará “América Latina” por “las Américas” porque la Sociedad, en lo cultural es para América Latina pero en lo territorial abarca todo el Continente, hasta los hispanos que residen en Canadá.

Con inmenso gusto nos volvimos a encontrar, el ambiente entusiasta, fraternal, nos mueve la pasión por la investigación, amor a la catequesis, con transparencia y humildad.

Vinimos con el problema de la Iniciación Cristiana, no precisamente en el aspecto canónico o la práctica de la administración de los Sacramentos. Nos concentramos en el problema del inicio de la fe, llevar a las personas al encuentro con Cristo, de manera que reciba los tesoros de la redención, sortee los cuestionamientos, miserias morales y sufrimiento y alcance la vida nueva con los valores más puros del Evangelio y preparen la venida del Reino de la justicia y la paz.

La pregunta que nos ocupa y queda sin resolver es cómo hacer presente a Cristo a los hombres de la era de la tecnología digital, las redes sociales, la sociedad mediática y los grandes cambios en la vida de los hombres en todo el planeta.

Reflexionamos, en un primer momento, llevados de la mano por un místico benedictino de las alturas del transparente Lago Titicaca, el monje Simón Pedro Arnold. Él nos situó ante la época de cambio por el impacto de la tecnología, especialmente la digital que hace advenir, no una época de cambios sino un cambio de época.

La exposición fue fascinante. Hubo acla­ra­ciones, cuestionamientos nuevos de parte de los catequetas. Él responde con sabiduría y nos deja en la insatisfacción, con la necesidad de búsqueda.

Por lo que representa en la vida del ser humano y por los ataques de que es objeto, nos ocupó la familia. Su presencia es esencial en la vida humana y social. Su papel en la iniciación en la vida de fe es fundamental para que los hijos se conviertan en hijos de Dios, amigos de Jesús y hermanos de los demás.

Condujo este momento una catequeta laica, orgullosa de ser abuela, de las alturas del Ecuador,  Carmita Coronado.

En el intercambio de ideas se sentía la preocupación por las crisis que viven las familias, el cambio de modelo familiar y su papel difícil en la transmisión de la fe.

En tercer lugar nos concentramos en el tema de la familia de Dios, la Iglesia, sus estructuras y su misión de ser la matriz, agente y destinataria de la iniciación en la vida con Jesucristo, en su familia en la tierra. Es la responsable de la Iniciación Cristiana.

Sentimos la necesidad de conversión en todos los niveles de la Iglesia. Ante la nueva situación, no encontramos respuestas sino desafíos y cuestionamientos ante el cambio de época. Nos hicimos muchas preguntas, en el fondo encontramos que hay que caminar hacia la gente siguiendo las huellas del Maestro Divino en el lodo de los caminos de su tierra. Sentimos la necesidad de tener presente a Cristo y seguir sus pasos.

Trabajo pluridisciplinar, en los distintos campos de educación en la fe, trabajo polícromo, como un arcoíris por los aspectos diferentes, por los matices que los participantes aportaron desde sus campos muy definidos de praxis evangelizadora, de reflexión, de producción escrita, publicación, acompañamientos de las instancias catequísticas, de la Iglesia, el CELAM, los países, diócesis, parroquias.

Se compartieron las vivencias en situaciones críticas dondequiera, las dificultades para anunciar a Cristo en un mundo encandilado y atrapado en los servicios nuevos y prodigiosos de la tecnología.

Hay un comentario común de preocupación por situaciones de crisis social, violencia e injusticia que se vive en todas partes. El problema, por ejemplo,  de la droga se vive con angustia en todas partes no sólo México y Colombia.

Trabajo apasionante, porque la Catequética es una pasión que mueve a los  miembros de SCALA. El entusiasmo se propaga y el trabajo no pesa.

Trabajo humilde, alguien observa cómo no hay declaraciones y tonos de participación para desplegar el ego con afirmaciones de títulos, hazañas.

El tono es modesto y se persigue sólo, en los espacios de la reflexión, las pistas, los hallazgos, los logros en el servicio de la Palabra de Dios para congregar su familia.

Se menciona la vía mística, de la escucha de Dios. Se vive intensamente, en recogimiento y silencio en las asambleas litúrgicas y la oración matinal. Se abre la pista de la experiencia de Dios, en un camino diferente del intelectual, la vía anagógica que se vuelve sacramental, vía fundamental en la iniciación cristiana.