Los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Morelia saludamos con afecto de pastores a todos los católicos de nuestras diócesis, así como a todos los hombres y mujeres que buscan la paz y viven en estas tierras michoacanas. Nuestro saludo en esta Pascua es el mismo de Cristo resucitado y glorioso: “La paz esté con todos ustedes”.

Como obispos y creyentes, tenemos la firme convicción de que es deber nuestro “acompañar e impulsar, desde nuestra misión de pastores, el proceso democrático del país, superando el ambiente sofocante de desconfianza en las instituciones, proclamando los valores de una genuina democracia pluralista, justa y participativa, animando al pueblo hacia un real protagonismo” [1].

El próximo 7 de junio, en nuestro Estado de Michoacán elegiremos gobernador(a), diputados(as) federales y locales, y presidentes(as) municipales. Sabemos que la participación ciudadana no debe reducirse al momento de emitir un voto; antes y después de su emisión tenemos que hablar y actuar como ciudadanos responsables del destino de nuestro Estado y de nuestra nación mexicana.

Por experiencia sabemos que las autoridades solas no pueden resolver todas las situaciones contrarias al progreso integral, solidario y armónico de nuestro Estado; menos aún si estas mismas entran en complicidades vergonzosas y destructivas con personas o grupos que infringen impunemente las leyes, creando caos, inseguridad y desconcierto.

Recientemente los obispos mexicanos hemos expresado que “nos unimos al clamor generalizado por un México en el que la verdad y la justicia provoquen una profunda transformación del orden institucional, judicial y político” [2]. Asimismo, hace 28 años, respecto a la economía y a la política, afirmamos que “no se ha respetado […] la vinculación esencial y necesaria de la política y la economía con la moral. Cuando se hace esta ruptura, la política queda reducida a una técnica de poder, de dominio y opresión, y la economía se convierte en estrategia de la codicia; entonces ambas se transforman en factores temiblemente eficaces de crisis y decadencia, porque producen injusticia, desamor y negación de la solidaridad” [3].

Elegir a nuestros gobernantes no significa firmar a su favor un cheque en blanco, admitiendo que, una vez electos, puedan actuar sin más límites que sus propios intereses y gustos; sobre ellos está la ley, pues, como representantes del pueblo, son mandatarios, o sea, ostentan una autoridad de acuerdo con los mandatos del mismo pueblo elector. Quien vota debe dar seguimiento a las autoridades electas, para que cumplan y hagan cumplir las leyes, como prometen al asumir un cargo como servidores públicos.

Por otra parte, es bueno recordar que el voto debe ser personal, libre, secreto y singular; no debe haber votos corporativos, ni más de un voto por elector. Colaborar directa o indirectamente con el fraude electoral es una acción que vulnera gravemente los derechos humanos.

En las elecciones de hace cuatro años constatamos que en algunos de nuestros municipios hubo presión por parte de partidos u otros grupos de poder, para obligar a los electores a sufragar a favor de determinado candidato. Esperamos que las autoridades correspondientes intervengan oportunamente para evitar y/o sancionar este tipo de conductas intimidatorias.

Invitamos a todos a votar, ya que este derecho-deber nos hace cooperar responsablemente para definir el rumbo que debe de tomar nuestro país y nuestro Estado hacia la verdadera democracia y la justicia.

Urgimos a tener una actitud más crítica en el contexto de las campañas políticas y a generar una opinión eventualmente distinta a la de los medios de comunicación social. Hay que discernir también lo que expresan nuestros amigos y conocidos en las redes sociales; hay que escuchar al pueblo en la persona del taxista, el bolero, la empleada de la tortillería o de la estética.

Los mexicanos hemos constatado que la alternancia de partidos en el ejercicio del poder ha sido positiva, pero no basta para resolver las situaciones urgentes; precisamos dar el paso de los vicios a las virtudes, de la corrupción a la ética, del egoísmo a la solidaridad. Se necesita que quien ostente la autoridad, sea del color que sea, esté libre de actitudes como el nepotismo, el tráfico de influencias, la falta de honestidad en la administración de los recursos del pueblo, la parcialidad en la impartición de justicia, la lentitud y negligencia en el servicio a la comunidad.

Después del 7 de junio, el Instituto Nacional Electoral ofrecerá los resultados oficiales de las elecciones. Exhortamos a todos a aceptar el fallo oficial de este instituto, y esperamos que si los partidos políticos tienen argumentos para impugnar lo hagan por la vía legal y sin acudir a la violencia verbal o física. Bastante hemos sufrido con esta situación tan prolongada de crímenes y venganzas por parte de grupos delincuenciales, como para tolerar que la justa electoral sea ocasión de aumento de esta violencia tan generalizada.

Pedimos a Dios que todos los michoacanos, reconociéndonos como semejantes y aceptándonos como diferentes, seamos constructores de paz y nos sintamos solidarios en la construcción de un nuevo Michoacán y de un México Nuevo, bajo la maternal protección de Santa María de Guadalupe.

Domingo 24 de mayo de 2015.

Solemnidad de Pentecostés.

† Alberto Cardenal Suárez Inda,

Arzobispo de Morelia

†Javier Navarro Rodríguez

Obispo de Zamora

†Cristóbal Ascencio García

Obispo de Apatzingán

† Armando Antonio Ortiz Aguirre

Obispo de Cd. Lázaro Cárdenas

† Gerardo Díaz Vázquez

Obispo de Tacámbaro

† Carlos Suárez Cázares

Obispo Auxiliar de Morelia

† Juan Espinoza Jiménez

Obispo Auxiliar de Morelia

† Jaime Calderón Calderón

Obispo Auxiliar de Zamora

Notas.-

[1] “Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos”, 25-III-2000, No. 361.

[2] ¡Ya basta! (12-XI-2014).

[3] “La deuda externa de México”, No. 5.