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San Juan dice en el Evangelio: “Llegará el día en que el Hijo del hombre será glorificado”. En la Vigilia Pascual que precedió a este domingo, se entonó un himno bellísimo, llamado el “Pregón Pascual”, en [ ... ]

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“Vivir alegres en la familia porque Cristo ha resucitado”

Enrique Rangel Guerrero y Graciela Hilario de Rangel* La primera fuente de alegría para la familia cristiana es la Resurrección del Señor. Porque Cristo está vivo, no se quedó en el lugar de los muertos, colma el corazón y el alma de c [ ... ]

directorio 2 1452096351Hoy el Papa Francisco ha nombrado  nuevo Arzobispo de Morelia a Monseñor Carlos Garfias Merlos, bien conocido por muchos de nosotros. Nació el 1 de enero de 1951 en la Parroquia de Santiago Apóstol en Tuxpan, Mich., fue alumno en nuestro Seminario en el que sirvió como formador después de haber sido ordenado presbítero, por Mons. Estanislao Alcaraz en nuestra Catedral el 23 de noviembre de 1975. Ordenado Obispo el 25 de julio de 1996, después de veinte años de ministerio episcopal, en Cd. Altamirano, Cd. Netzahualcóyotl y últimamente en Acapulco, regresará a Morelia su casa. Invito a todos a que nos dispongamos a recibirlo con alegría y espíritu de fe sabiendo que viene representando a Cristo mismo.

En este día tengo en mi corazón una inmensa gratitud a Dios Nuestro Señor pues un 5 de noviembre, hace 31 años, me llamó por su gracia, a través del nombramiento que me dio San Juan Pablo II, para ser Obispo de Tacámbaro. Hoy, en la misma fecha, por su gran misericordia me concede concluir esta larga etapa como Arzobispo de Morelia, por la aceptación de mi renuncia que finalmente ha aceptado el Santo Padre Francisco. He recibido inmerecidamente de parte suya  grandes signos de aprecio y confianza al nombrarme Cardenal y al invitarme al último Sínodo de Obispos. Su visita a Morelia fue realmente una bendición para todos nosotros. Lo pude saludar el mes pasado y le reiteré mi gratitud por tanta bondad.

Han sido más de veinte años en Morelia, durante los cuales he gozado de una relación profunda, humana y espiritual, con tantas personas con quienes he tratado. Mi propósito ha sido siempre servir con todas mis fuerzas y todo mi amor a esta Iglesia Diocesana. No tengo cómo pagar al Señor y a mis hermanos todas las muestras de cariño y respeto que he recibido, en particular de parte de Obispos Auxiliares, Sacerdotes, Religiosas y Religiosos y Laicos. Reconozco y aprecio las deferencias recibidas por los Gobernantes, la amistad de los miembros del Consejo Interreligioso de Michoacán, la confianza de Académicos y Empresarios, el buen trato de los Comunicadores. A todo el Pueblo de Dios pido y ofrezco oración para perseverar en nuestra vocación cristiana sin desalentarnos nunca.

Confieso que no ha sido fácil este servicio Dios me ha pedido.  He pasado momentos muy difíciles, he experimentado impotencia ante los problemas y desafíos. Estoy consciente de que he cometido errores y pecados de omisión; que no he sabido ayudar y acompañar de manera más oportuna y eficaz a los sacerdotes. Pido perdón a Dios y a todos. Por otro lado procuro estar en paz, sabiendo que soy un simple instrumento y que la obra es de Dios, buen Pastor de nuestras almas. Si algo bueno se ha logrado, se debe a su gracia. A Él toda gloria.

Quedan siempre pendientes a largo y corto plazo. Se va trazando un proyecto para el caminar pastoral. Corresponde a mi sucesor tomar el timón de la nave, discernir y decidir con sus colaboradores los pasos siguientes, marcar el ritmo y dar impulso a una acción de conjunto.

Mientras tanto, el Santo Padre ha querido nombrarme Administrador Apostólico de Morelia, por lo que sigo, por un corto tiempo, llevando “la dulce carga” de la responsabilidad de la Arquidiócesis.

Apenas podamos fijar la fecha y el lugar de la toma de posesión, se darán a conocer. Les ruego que nos unamos en oración en estos últimos días del Jubileo Extraordinario de la Misericordia y durante el Adviento con la serenidad y confianza plena de que el Señor no nos deja de su mano y que vendrá como Salvador a darnos alegría y paz. Les pido que al final de cada celebración eucarística se diga la oración por el Obispo que aquí se propone.

“Padre Celestial, que en Cristo nos has dado un Buen Pastor, concede por tu gran misericordia a nuestro Obispo Electo, Carlos Garfias Merlos, los dones de tu Espíritu para que pueda guiar a esta Iglesia que peregrina en Morelia por senderos de justicia, de amor y de paz. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor.”

Su servidor en Cristo Jesús Buen Pastor,   

+Alberto Cardenal Suárez Inda

Administrador Apostólico de Morelia.

 

Morelia del Sagrado Corazón, 5 de noviembre de 2016, Año de la Misericordia.

Hoy el Papa Francisco ha nombrado  nuevo Arzobispo de Morelia a Monseñor Carlos Garfias Merlos, bien conocido por muchos de nosotros. Nació el 1 de enero de 1951 en la Parroquia de Santiago Apóstol en Tuxpan, Mich., fue alumno en nuestro Seminario en el que sirvió como formador después de haber sido ordenado presbítero, por Mons. Estanislao Alcaraz en nuestra Catedral el 23 de noviembre de 1975. Ordenado Obispo el 25 de julio de 1996, después de veinte años de ministerio episcopal, en Cd. Altamirano, Cd. Netzahualcóyotl y últimamente en Acapulco, regresará a Morelia su casa. Invito a todos a que nos dispongamos a recibirlo con alegría y espíritu de fe sabiendo que viene representando a Cristo mismo.

En este día tengo en mi corazón una inmensa gratitud a Dios Nuestro Señor pues un 5 de noviembre, hace 31 años, me llamó por su gracia, a través del nombramiento que me dio San Juan Pablo II, para ser Obispo de Tacámbaro. Hoy, en la misma fecha, por su gran misericordia me concede concluir esta larga etapa como Arzobispo de Morelia, por la aceptación de mi renuncia que finalmente ha aceptado el Santo Padre Francisco. He recibido inmerecidamente de parte suya  grandes signos de aprecio y confianza al nombrarme Cardenal y al invitarme al último Sínodo de Obispos. Su visita a Morelia fue realmente una bendición para todos nosotros. Lo pude saludar el mes pasado y le reiteré mi gratitud por tanta bondad.

Han sido más de veinte años en Morelia, durante los cuales he gozado de una relación profunda, humana y espiritual, con tantas personas con quienes he tratado. Mi propósito ha sido siempre servir con todas mis fuerzas y todo mi amor a esta Iglesia Diocesana. No tengo cómo pagar al Señor y a mis hermanos todas las muestras de cariño y respeto que he recibido, en particular de parte de Obispos Auxiliares, Sacerdotes, Religiosas y Religiosos y Laicos. Reconozco y aprecio las deferencias recibidas por los Gobernantes, la amistad de los miembros del Consejo Interreligioso de Michoacán, la confianza de Académicos y Empresarios, el buen trato de los Comunicadores. A todo el Pueblo de Dios pido y ofrezco oración para perseverar en nuestra vocación cristiana sin desalentarnos nunca.

Confieso que no ha sido fácil este servicio Dios me ha pedido.  He pasado momentos muy difíciles, he experimentado impotencia ante los problemas y desafíos. Estoy consciente de que he cometido errores y pecados de omisión; que no he sabido ayudar y acompañar de manera más oportuna y eficaz a los sacerdotes. Pido perdón a Dios y a todos. Por otro lado procuro estar en paz, sabiendo que soy un simple instrumento y que la obra es de Dios, buen Pastor de nuestras almas. Si algo bueno se ha logrado, se debe a su gracia. A Él toda gloria.

Quedan siempre pendientes a largo y corto plazo. Se va trazando un proyecto para el caminar pastoral. Corresponde a mi sucesor tomar el timón de la nave, discernir y decidir con sus colaboradores los pasos siguientes, marcar el ritmo y dar impulso a una acción de conjunto.

Mientras tanto, el Santo Padre ha querido nombrarme Administrador Apostólico de Morelia, por lo que sigo, por un corto tiempo, llevando “la dulce carga” de la responsabilidad de la Arquidiócesis.

Apenas podamos fijar la fecha y el lugar de la toma de posesión, se darán a conocer. Les ruego que nos unamos en oración en estos últimos días del Jubileo Extraordinario de la Misericordia y durante el Adviento con la serenidad y confianza plena de que el Señor no nos deja de su mano y que vendrá como Salvador a darnos alegría y paz. Les pido que al final de cada celebración eucarística se diga la oración por el Obispo que aquí se propone.

“Padre Celestial, que en Cristo nos has dado un Buen Pastor, concede por tu gran misericordia a nuestro Obispo Electo, Carlos Garfias Merlos, los dones de tu Espíritu para que pueda guiar a esta Iglesia que peregrina en Morelia por senderos de justicia, de amor y de paz. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor.”

Su servidor en Cristo Jesús Buen Pastor,   

+Alberto Cardenal Suárez Inda

Administrador Apostólico de Morelia.

Morelia del Sagrado Corazón, 5 de noviembre de 2016, Año de la Misericordia.

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