HACIA UNA PAZ SOCIAL

Ante la ola de violencia que se vive en nuestros días, no solo en nuestro Estado sino en el país y el mundo entero, quiero invitar nuevamente a todos a tener esperanza y comprometernos en la búsqueda de la paz. En nuestros días la paz social no puede entenderse como una mera ausencia de violencia lograda por la imposición de un sector sobre los otros. También sería una falsa paz aquella que sirva como excusa para justificar una organización social que silencie o tranquilice a los más pobres, de manera que aquellos que gozan de los mayores beneficios puedan sostener su estilo de vida sin sobresaltos mientras los demás sobreviven como pueden. La paz tampoco se reduce a una ausencia de guerra, fruto del equilibrio siempre precario de las fuerzas. La paz se construye día a día, en la instauración de un orden querido por Dios, que comporta una justicia más perfecta entre los hombres. En definitiva, una paz que no surja como fruto del desarrollo integral de todos, tampoco tendrá futuro y siempre será semilla de nuevos conflictos y de variadas formas de violencia. El ser ciudadano fiel es una virtud y la participación en la vida política es una obligación moral. Pero convertirse en pueblo es todavía más, y requiere un proceso constante en el cual cada nueva generación se involucre y aporte lo suyo. Es un compromiso lento y arduo que exige integrarse y aprender a hacerlo hasta desarrollar una cultura del encuentro en una armonía personal y comunitaria (EG 218-220), favorezcamos todos un clima donde logremos una verdadera convivencia social.

HACIA UNA VERDADERA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

En torno a la LI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales y frente a la situación de violencia y ataques recibidos en el ejercicio de su profesión quiero unirme a la defensa de la vida y el trabajo de todos los periodistas y comunicadores. Al igual que el Papa Francisco, reconozco el papel importante que tienen los comunicadores: siguen siendo una piedra angular, un elemento fundamental para la vitalidad de una sociedad libre y plural. La libertad, como una forma de expresión, es un don heredado por Dios, por lo que ninguna persona tiene derecho a arrebatársela a nadie; de tal suerte que nada justifica un ataque a esa libertad. El hombre es un ser social; por ello le es necesario manifestar sus pensamientos y compararlos con los de los demás. Y esto es hoy más necesario que nunca, cuando son los grupos o equipos más que cada hombre aisladamente, quienes realizan obras de investigación y descubrimientos. Por lo demás, cuantas veces los hombres, según su natural inclinación, intercambian sus conocimientos o manifiestan sus opiniones, están usando de un derecho que les es propio, y a la vez ejerciendo una función social. Las sociedades "pluralistas" que admiten la diversidad de partidos comprenden perfectamente cuánto interesa difundir libremente noticias y opiniones, para que así los ciudadanos participen activamente en la vida social y así garantizan esa libertad con leyes oportunas. La Declaración Universal de los Derechos del Hombre ha proclamado esta libertad como un derecho primario, afirmando también implícitamente la necesaria libertad de los medios de comunicación social. En la práctica, esta libertad de comunicación, incluye la libertad de los individuos y los grupos para investigar, para difundir a todas partes las noticias y para utilizar libremente los medios de información. Pido a Dios consuele y alivie el sufrimiento y las preocupaciones que invaden a todos los periodistas hoy. El odio y el rencor no deben ser protagonistas en la historia de la salvación, es por eso que me pronuncio dispuesto a continuar  comprometido en favor de la construcción de la paz en nuestros pueblos. Felicito a todos los periodistas y comunicadores, les deseo éxito en su trabajo. Les aseguro mi amistad, mi solidaridad y mi bendición para ustedes y sus familias.