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El próximo 4 de agosto la Iglesia celebra con mucha alegría a San Juan María Vianney, mejor conocido como el Cura de Ars. Quiero unirme y felicitar a todos los sacerdotes párrocos en esta celebración. San Juan Bautista María Vianney nos dio ejemplo a todos los sacerdotes, pues se distinguió por su actividad parroquial, pudo vivir enteramente consagrado a sus feligreses, visitaba casa por casa, atendía paternalmente a los niños y a los enfermos. Su vida fue acompañada de asombrosas penitencias, de intensa oración y de caridad. El que a duras penas había hecho sus estudios, se desenvolvía con maravillosa firmeza en el púlpito. Que la vida y ejemplo del Cura de Ars anime a todos los párrocos y a todos los sacerdotes a seguir trabajando en bien de las almas.

Formación de laicos en verano

Quiero felicitar y agradecer a todos los que en estos días aprovechan para formarse, descubrir y redescubrir su compromio en la Iglesia. He visto que a lo largo y ancho de la Diócesis de Morelia, en distintos niveles –parroquial, zonal, vicarial diocesano–, la vivencia de cursos de apóstoles laicos, diplomados, retiros o encuentros. Reconozco el trabajo y el empeño de los sacerdotes que organizan y están al frente de las actividades y de la formación de los laicos, los animo para que sigan con mucho ánimo. Pido a Dios que todo lo que aprenden los laicos en estos cursos ayude a proyectar su fe en la construcción de una sociedad más justa y fraterna. El laicado, que tiene responsabilidades en diversas esferas de la sociedad, como la familia, la política, la cultura, la educación y el mundo laboral, está llamado a asumir su compromiso por la paz y por la justicia en plena coherencia con el mensaje del Evangelio. Anhelo que los laicos formados puedan conseguir una visión de la sociedad a la luz de Jesucristo y hacer las tareas que les correponden para contribuir, dentro de una sociedad plural, a la edificación de mejores condiciones de vida para todos. Y, en particular, les pedimos a los laicos que asuman plenamente sus derechos y sus obligaciones civiles, sin evadir sus responsabilidades públicas.

Con mi oración, cariño y bendición.

En Cristo, nuestra Paz

+ Carlos Garfias Merlos,

Arzobispo de Morelia