pastores

ZONAS

botonpatronos

TRIBUNAL

Servicios

VOCACIONES

DÍA CON DÍA, VIVIR LA FRATERNIDAD
DÍA CON DÍA, VIVIR LA FRATERNIDAD

P. Gil Arturo Camacho Gómez, del Equipo Diocesano de Formación Permanente del Clero La fraternidad sacerdotal debe siempre estar dispuesta a ayudar a sus miembros a crecer como personas, pues sin una maduración plena de la personalidad no podemos desarroll [ ... ]

Refugiados: CRISIS MUNDIAL
Refugiados: CRISIS MUNDIAL

Julieta Appendini, Directora de ACN-México “Echo de menos mi casa. Si pudiera, volvería mañana. Alguna vez lloro porque ya no estamos allí. Pero no estoy enfadada con Dios. Le rezo para que nos lleve de vuelta a casa y así seamos felice [ ... ]

23 1

Para darle base a mi reflexión, comienzo por decir que el amor es una exigencia existencial, y que la ley positiva lo hace un deber. Como exigencia existencial, el gran Padre San Agustín lo define como “un movimiento o tendencia hacia algo o hacia alguien”. “Es la fuerza de la vida y del alma”. Como deber, es una obligación que marca la ley positiva y que Dios, en sus mandatos, lo pone (el amor) como base para nuestra relación con Él y con nuestros semejantes. Todo lo que Moisés escribió lo hizo con miras a este doble Mandamiento que Jesús hace suyo: “Les doy un Mandamiento nuevo, ámense los unos a los otros, como Yo los he amado”. El amor es la iluminación a todos los mandamientos, y sin él, no entenderíamos el Misterio de la Encarnación en el que Dios manifiesta su amor al hombre, y Cristo el Encarnado nos dice en su nueva creación cómo es y se vive ese amor divino. La liturgia enmarca con propiedad el tema que se presenta. El Libro Sagrado expresa muy claramente, que el amor de Dios manifestado al hombre al enviar a su Hijo, no tiene límite en cuanto a espacio, cultura, edad o condición social en que se encuentra el hombre, pues la salvación es para todos. En los Hechos de los Apóstoles, en la visión que tuvo Pedro, se le comunicó que tratara bien a los paganos de Jope, y cuando Pedro se resistía, el Señor le dijo: “Lo que Dios ha purificado, no lo llames tú profano”. “Dios me ha dicho que no debo llamar profano e impuro a nadie”.

San Juan, en el capítulo 4 de su Evangelio, narra el encuentro de Jesús con una mujer pagana de Samaria, que en el Evangelio se conoce como la samaritana, encuentro que Jesús aprovecha para manifestarle que la salvación no es sólo de los judíos, sino para todo hombre, sin importar su procedencia. Sabemos que esta mujer se admira porque un judío hable con ella: “Si supieras quién es el que te está pidiendo agua, tú le pedirías a Él, y te daría un agua viva”. “Mujer, créeme, llega la hora en que ustedes (paganos) adorarán al Padre en todas partes, sin tener que venir a Jerusalén”. “Yo sé que vendrá el Mesías”. “Yo soy, el que habla contigo”. Es esta una manifestación muy clara de que nos debemos amar en todas partes, sin interesar quiénes seamos, sólo porque somos todos hijos del mismo Padre.

¿Por qué si el amor es ya en sí una exigencia, Dios lo pone como un mandato? Porque el amor, aun el más seguro, necesita una garantía, y esa es el precepto. Quiero abundar en calificar mejor el amor humano, para darle la dimensión que le da Cristo en su Evangelio. San Agustín dice que al decir Cristo que nos da un mandamiento nuevo nos da a entender que renueva a patriarcas, a profetas, y a nosotros mismos, pues nos dice: “El amor es el fin del mandamiento... que el amor es la perfección a la que deben referirse todos los demás preceptos”. Si seguimos hablando sobre el tema, nos queda por decir que este amor del que hablamos no tiene que ver nada con el amor: amor libre, amor novelero, o el que sólo dicta la carne y la sangre; el Amor del que habla Cristo es el Amor del Padre (el mismo Amor de Dios) “Dios es amor (del que habla San Juan)” o del que el mismo hombre lleva como un sello en su esencia, y que para San Agustín es el que descubre y habla con Dios, el que nos ayuda a amar al hermano, como Cristo nos enseñó: “Como Yo les he enseñado”. Es ciento que en todo acto de amor humano, encontraremos también el eros, que no es sino el encuentro exigido de hombre y mujer, y en general de todo ser humano, necesario para la convivencia y la conservación de la especie. ¡Felicidades por amar y ser amados!

PASTORAL DIOCESANA

LA INICIACIÓN CRISTIANA
LA INICIACIÓN CRISTIANA

Isabel Carvallo* En la actualidad hemos perdido en gran parte nuestra sensibilidad simbólica y cada día nos sentimos más perdidos, pues el hombre no sólo vive de televis [ ... ]

Los eventos diocesanos de cada área y tarea; una llave que abre la puerta al crecimiento pastoral de...
Los eventos diocesanos de cada área y tarea; una llave que abre la puerta al crecimiento pastoral de los laicos

P. Juan Manuel Quiroz Armenta, Vicario Episcopal de Pastoral Ante la gran crisis de valores y los apasionantes desafíos de la sociedad, la Iglesia tiene la oportunidad y la posibilidad de us [ ... ]

PRIMER CENTRO CATECUMENAL EN MORELIA
PRIMER CENTRO CATECUMENAL EN MORELIA

Da inicio el Primer Centro Catecumenal en la Ciudad de Morelia El Catecumenado es el itinerario catequético-litúrgico-espiritual más antiguo en la historia de la Iglesia. Mediant [ ... ]