cantamisa

EN Tlalpujahuilla, Mich. De un viento frío sería la mañana del 5 de octubre de 2017; algunos adornos daban cuenta ya del recorrido que haría el P. Jorge Alejandro Arriaga López al filo de las 12:30 pm, desde la escuela “Tata Vasco” hasta el santuario. Entre aplausos y algunas porras, sería el recibimiento de júbilo por parte de los fieles que le acompañaban y quienes se le sumaron a su paso. Algún fiel por ahí, espontáneo y respetuoso, se acercó con pétalos de rosa y los derramó sobre aquel joven sacerdote y, en entrevista para “Comunidad Cristiana”, externó que hizo eso porque ve en él la figura de Cristo. El repicar de campanas alertó de su llegada a quienes esperaron en el atrio y formaran una valla para que sintiera el más fuerte aplauso, lo cual hizo por ahí llenar de agua sus ojos.

 

Del brazo de sus padres llegó hasta el altar, no sin antes recibir la bendición de los dos y de su tío sacerdote.

Sería el Vicario Episcopal de Nuestra Señora de la Salud, P. Abel Mora Escobedo, quien categóricamente le recordara que hay que salir al encuentro… hay que acompañar y dejarse acompañar; pero sobre todo hay que saber congregar al pueblo de Dios… Esto, ante el misterio de Dios de elegir algunos a su servicio…

Y prosiguió ante los nuevos ordenados: “Ustedes que apenas comienzan sientan aquí la protección de la Santísima Virgen, y bajo su manto vivan de acuerdo a su tiempo. Dándole la mano al padre Jorge, le felicitó y abrazó para proseguir con la celebración. Un pequeño grupo de purépechas hicieron obsequios al padre Jorge, como pan y jarros, en el momento de las ofrendas, externando con una sonrisa y sinceridad plena su respeto y alegría.

Asistido por seminaristas, el padre Jorge impuso las manos y consagró.

 

Agradecido, hizo mención de sus padres antes de impartir la bendición; debe a su papá el trabajo y a su mamá la oración, como a su hermano el padre Gerardo, el acompañamiento.

Dio las gracias al P. Javier Guzmán (de Bellas Fuentes), padrino de ordenación, como a los 29 sacerdotes presentes.

Finalmente y de cara a la imagen de María Santísima de San Juan, los nuevos sacerdotes cantaron (en latín) “Salve, Regina-“, guiados por el coro Apostolado de la Cruz de Morelia del Mtro. Nezahualcóyotl de la Vega. Agradeció también la presencia de fieles de Bellas Fuentes, Coeneo y Quiroga, ahí presentes.