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Laicos comprometidos, el día 7 de octubre, celebramos a la Virgen del Rosario caminando en peregrinación desde la Catedral de Morelia, por la Avenida Madero, hasta llegar al Santuario de Nuestra Emperatriz y Reina, la Santísima Virgen María de Guadalupe. A la convocatoria que hicimos, abierta y sin distinciones, la asistencia fue nutrida; más de mil almas acudieron, orando todos unidos, con una sola intención: rezar el Santo Rosario, pidiendo perdón a Dios por las faltas cometidas y las ofensas de los hombres, por decisiones mal tomadas y por tantas mortificaciones que le damos al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María.

 

Un gran regalo nos dieron en su manifestación divina Dios Padre Celestial y Nuestra Santísima Madre: un maravilloso Día de la Virgen del Santo Rosario; amanecimos con frío, hacia la mitad del día tuvimos un radiante sol, hermoso, y como a las tres de la tarde, una lluvia muy intensa; y antes de empezar el rezo, Nuestra Madre del Rosario ahuyentó la lluvia. Y ya muy entrada la tarde, unos maravillosos rayos de sol, desde el cielo, nos mandaron en señal de bendición.

Terminamos el Santo Rosario. Ya para llegar la noche, visitamos en su casa a Nuestra Santísima Madre, la Virgen de Guadalupe. Muchos vivas y alabanzas le rezamos y cantamos, y todos, llenos de paz, felices y muy contentos, alegres nos despedimos cantando “Adiós, Reina del Cielo”.

 

Un milagro más vivimos con el rezo del Santo Rosario en esta hermosa capital, que es la ciudad de Morelia. Con todo lo sucedido, glorificamos a Dios, que es el único Dueño de la Creación y de la vida. 

Sergio Campos Villa