sacerart

P. Arturo Cisneros Vázquez, responsable Dimensión Pastoral de Pastores

El próximo 1 de julio elegiremos al Presidente de la Nación, 128 senadores y 500 diputados federales, además de autoridades locales. El sacerdote es un ciudadano y, por lo mismo, puede y debe participar activamente, ejerciendo su voto y motivando a los fieles a participar en el proceso político de una forma consciente, responsable y libre. Sin embargo, su condición de hombre consagrado a Dios y a la Iglesia Católica lo inhibe para asumir cargos político-civiles y para hacer proselitismo (Cfr. CIC, cc. 285 §3 y 287 §1-2).

El Directorio para la Vida y el Ministerio de los Presbíteros integra muy bien los criterios de participación política y social en los sacerdotes: “El sacerdote estará por encima de toda parcialidad política, pues es servidor de la Iglesia: no olvidemos que la Esposa de Cristo, por su universalidad y catolicidad, no puede atarse a partidos políticos o en la conducción de asociaciones sindicales” (DVMP, 44).

El Artículo 24 constitucional otorga la libertad religiosa y de conciencia, autoriza ceremonias privadas y públicas, pero prohíbe hacer uso de dichos espacios para fines político-proselitistas. Además, la Ley de Asociaciones Religiosas, en el Artículo 14, prohíbe que los ministros de culto se asocien con fines políticos y prohíbe la propaganda a favor o en contra de algún partido o candidato.

Se espera del sacerdote una actitud de mucha madurez humana que se manifieste en su capacidad de escuchar y respetar las posturas diferentes y aun contrarias a su propio sentir o pensar, pero que esto no impida su esfuerzo por continuar en su labor de construir la paz y la comunión en la comunidad donde está inserto.