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Familia, catequista de la Misericordia XII Jornada Catequística Nacional

 

P. Otoniel Ochoa Nieto*

 

Enviamos un saludo a todos los catequistas de nuestra Arquidiócesis desde las instalaciones de la Feria de Durango, sede de la XII Jornada Catequística Nacional con el lema “Familia, Catequista de la Misericordia”. Desde el pasado lunes 20 de noviembre, la delegación representativa de la Arquidiócesis de Morelia se unió a los más de 4,000 catequistas, cerca de 200 sacerdotes y varios Obispos para reflexionar el rumbo de la Catequesis en sus retos y desafíos desde el enfoque de la familia.

Dimos inicio en punto de las 4 de la tarde con las palabras de bienvenida a cargo de Mons. Fidencio López Plaza, asesor de la Dimensión de Catequesis en el Episcopado Mexicano y posteriormente nuestra Arquidiócesis ofreció la entronización de la Sagrada Escritura, centro del mensaje de evangelización mediante los signos de la Palabra: La espada, la semilla, el agua y el pan, para culminar con la Santa Misa presidida por Mons. Octavio Ruiz Arenas, secretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.

Uno de los ponentes principales de la Jornada ha sido S.E. el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de Tlalnepantla, quien compartió el tema “El plan de Dios para el matrimonio y la familia”. A continuación, los puntos principales de su ponencia:

El ser humano fue creado sexuado, lo que implica la finalidad de complementarse y de ser fecundos. El acto conyugal posee la dimensión unitiva, en cuanto la donación recíproca, intimidad y fidelidad y la dimensión procreativa, en cuanto fecundidad y paternidad/maternidad.

El ser humano ha sido creado para la relación en cuanto a la complementariedad, por eso el origen de la vida humana se desarrolla en el contexto del matrimonio y la familia.

El matrimonio es unión para expresar el Amor trinitario y gratuito, es unión con Cristo para hacerlo presente en el mundo a través de la experiencia del amor.

Por todo ello la misión de la familia es dar vida, generación y educación. Mediante la experiencia del amor que proporciona la familia se reconoce con mayor facilidad la dignidad original de la persona humana, su irrepetibilidad y trascendencia. Cada ser humano es único, y por ello, la fascinante aventura de entrar en relación con mi prójimo es una relación que me hace crecer y entenderme.

Esperamos que esta experiencia en nuestra Iglesia mexicana dé frutos abundantes para la evangelización y la catequesis mediante la familia.

 

* Coordinador de la Comisión Diocesana de Pastoral Litúrgica.