P. Leopoldo Sánchez Pérez*

 

Comenzamos un año nuevo por la gracia de Dios. Tenemos la confianza que será una maravillosa oportunidad para que como diócesis avancemos en la renovación y revitalización pastoral que nos hemos propuesto.

Es el primero año pastoral completo bajo la guía de nuestro pastor Don Carlos Garfias. Con él en estos meses pasados se han puesto las bases para un proyecto que está pensado para diez años. Conocimiento, reflexión, propuestas, proyecciones han sido el tono de trabajo hasta ahora.

Se nos ha planteado vivir un proceso de renovación y revitalización pastoral con una duración de diez años. Podría pensarse que es mucho tiempo y que corremos el peligro de no considerar la realidad. Pero ciertamente si no se tiene una visión a largo plazo que marque un horizonte deseado seremos una Iglesia que no sabe lo que quiere en el contexto histórico actual.

La fidelidad a las necesidades que la realidad nos irá planteando se observará con los períodos de las etapas de dos años que constituyen todo el proceso. Así se combina una visión a largo plazo pero en un diálogo con la situación actual a través de los programas de cada dos años, elaborados siempre en un permanente análisis de la realidad.

Una herramienta fundamental para echar a andar este proceso de renovación y revitalización es el plan diocesano de pastoral. Se ha hecho una revisión y actualización del plan anterior, tratando de mantener los valores que poseía al mismo tiempo de ponerlo al día en lo teológico y pastoral.

En el nuevo Plan diocesano de pastoral se reafirman las opciones diocesanas que hemos trabajado hasta ahora como son la atención pastoral a la familia y la promoción de una evangelización integral a través de procesos. De esta manera se vive una continuidad con los esfuerzos hechos hasta ahora.

Pero también en el nuevo plan se han integrado dos ejes tranversales que igualmente van a marcar el ritmo pastoral de nuestra diócesis. Por una lado la construcción de la paz en medio de una sociedad cada vez más violenta e insegura. Por otro descubrir en la mística pastoral de Vasco de Quiroga, nuestro primer obispo, un estilo evangelizador inspirador y más actual que nunca.

En la primera Etapa (2017-2018) en la que nos encontramos nos hemos propuesto cinco metas muy concretas. Su cumplimiento implica el compromiso de los diversos niveles eclesiales reconociendo siempre en la parroquia la unidad pastoral básica y fundamental. Para las parroquias se nos han propuesto ocho compromisos que son la concretización de estas cinco metas.

La reestructuración que hemos vivido como Curia diocesana de pastoral va también por este mismo sentido. Queremos hacer más eficaz la acción de este organismo convirtiéndolo cada vez más en una incansable y creativo promotor de la vivencia de nuestro proceso de renovación y revitalización.

Bienvenido año 2018. Bienvenidas todas las bendiciones que Dios tiene pensadas para nosotros como Iglesia diocesana. Bienvenidos todos los esfuerzos por construir el Reino de Dios en estas tierras. Bienvenidos todos.

 

*Vicario Episcopal de Pastoral Diocesana de la Arquidiócesis de Morelia