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Tercer eje para la renovación de la Catequesis: la Iniciación Cristiana (IC)

Estimados amigos de “Catequizando Hoy”, anteriormente presentamos la conciencia de cambio y la centralidad de la comunidad como ejes para renovar y actualizar la Catequesis. El tercer eje a tener en cuenta, para dicha renovación, es la experiencia misma de la Iniciación Cristiana.

No se entra en la comunidad cristiana ni se llega a ser discípulo de Jesús por trabajo personal solitario. Existe la posibilidad de autodidactos para muchas profesiones, no así para la Catequesis. Se es introducido, se es iniciado, se es llamado, alguien enseña a otro a ser cristiano. Este elemento nos sitúa en la comprensión e importancia que tiene en la Catequesis el término Iniciación, que es la presencia y acompañamiento de la comunidad en el proceso que lleva a una persona a formar parte de la comunidad por el Bautismo.

Cuando hablamos de Iniciación entendemos un proceso orgánico, sistemático, básico y nuclear de la totalidad de la experiencia de vida cristiana, realizado a través del aprendizaje del ejercicio en el seguimiento de Jesucristo; es decir, un conocimiento que afecta a la persona entera en sus experiencias más profundas.

La IC no es una invención de la Iglesia de hoy, sino una experiencia de la Iglesia a través de los tiempos, que tuvo su culmen en lugares y tiempos de no cristiandad y que hoy nos parece urgente redescubrir, adaptar e implantar. La Iniciación trata de alcanzar en los creyentes la madurez en la fe, pues el creyente maduro es el que vive los valores que dieron razón de ser a la vida y obra de Jesucristo hasta entregar su vida en obediencia al Padre.

La IC tiene sus fuentes en la Palabra de Dios que ayuda a interpretar e iluminar la vida humana actual a la luz de las experiencias vividas por el pueblo de Israel. De la Palabra surgen otras fuentes, como el Magisterio de la Iglesia, la liturgia, la vida de la Iglesia, su historia y el testimonio de los cristianos santos.