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P. Juan Manuel Quiroz Armenta, Vicario Episcopal de Pastoral

“El dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe”: Shakespeare.

Desde la llegada del Sr. Arzobispo D. Carlos Garfias Merlos a nuestra Arquidiócesis de Morelia, nos ha insistido en el papel fundamental que tiene la Iglesia de acompañar a las víctimas de las violencias, proponiendo los Centros de Escucha como una respuesta al dolor y sufrimiento de tantos hermanos nuestros.

El Centro de Escucha es: ayuda a la persona.- Surgen de la necesidad urgente de acercarnos de manera eficaz a todas las personas que se han visto afectadas de diferentes formas (física, emocional, espiritual y económicamente) por diversos hechos violentos, como secuestros, homicidios, extorsiones, violaciones, desplazamiento forzado y violencia intrafamiliar. Los Centros de Escucha son un modelo que implica la construcción de la paz en el plano emocional.[1]

El Centro de Escucha es: un lugar.- Es un espacio físico concreto, una oficina, un salón, un consultorio ubicado en alguna zona del área de influencia de las parroquias focalizadas. Estos espacios están destinados al acompañamiento integral de las víctimas de las violencias y como espacios de formación de capacidades en el acompañamiento en sus cuatro dimensiones: pastoral, espiritual, jurídica y psicosocial.

Objetivo general.- Sensibilizar y dotar de capacidades a sacerdotes y agentes de pastoral de la Arquidiócesis de Morelia, en la atención integral a víctimas de las violencias y a comunidades afectadas, mediante la vinculación interinstitucional y la conformación de “equipos levadura”, que implementen herramientas de construcción de paz.

Los propósitos de este proyecto son: romper con el circulo de la violencia y brindar a las víctimas la posibilidad de reintegrarse a la vida comunitaria en las mejores condiciones posibles; ser un camino para contribuir a la sanación social, que restaure la dignidad de las víctimas y que abra un proceso hacia el perdón y la reconciliación; prevenir futuras violencias, ya que creemos que ser víctima es la ruta más corta para convertirse en victimario.

Equipos levadura: Comunidades de aprendizaje.- Los han de conformar todos los hombres y mujeres de buena voluntad que asumen que la construcción de paz es para todos y se capacitan para dar consuelo, esto es, acciones encaminadas a escuchar a todas las personas con la intención de reconocerlas en la plenitud de sus expresiones y de entregarles a través de nuestra escucha la certeza de ser amadas como las hijas e hijos predilectos de Dios, independientemente de las historias que tengan en sus vidas”.[2]

[1]           Cfr. Mendieta Jean, Construcción de paz de cara a la crisis humanitaria en México.

[2]           Cfr. Apostolicam Actuositatem 8 en Promoción de una Cultura de Paz, 2013; 116