Migrantes en EEUU

Hna. Irma Murrieta M., Dimensión Pastoral de Movilidad Humana

Y continúa la violencia en nuestro país y la gente huyendo de esta violencia. El pasado 3 de abril llegaron a la garita peatonal de El Chaparral, en Tijuana, unas 170 personas procedentes principalmente de los Estados de Michoacán y Guerrero, aunque hubo una minoría de extranjeros africanos y centroamericanos para pedir asilo político, según sus propios testimonios, debido a la violencia que hay en sus lugares de origen, que les impide asegurar su vida o la de sus familias.

Después de 5 días de espera, sentados en las banquetas a las afueras de la garita, 112 personas cruzaron al puerto fronterizo mexicano al del lado estadounidense, conocido como PedWest con la intención de quedarse en los Estados Unidos, aunque aún no se les resuelve su petición.

Movidos por el temor expresan: “Me vine porque en Cuitzián Grande, Mich. ya no puedo vivir, ninguna joven de mi edad puede hacerlo. El futuro siempre es el mismo, que a una la roben los de La Maña”, señala Mercedes, una joven de 19 años que dice haber llegado a Tijuana hace dos días con un tío, con la intención de irse a Estados Unidos, a Sacramento, para vivir con sus dos hermanas.

Otra mujer nos cuenta que su decisión no fue fácil, en el rancho enclavado entre los cerros en Turicato, vivía con su mamá y tres hermanas, trabajaba en la cocina de una fonda para ayudar con los gastos de su familia y la educación de sus hermanas, aunque era necesario el dinero que ganaba, dice que fue mucho más importante abandonar su rancho y a su gente para no sufrir el mismo destino de Yureli, su hermana menor, a quien un día unos hombres se la llevaron en una camioneta a la fuerza, como si se tratara de un objeto.

Mercedes desconoce si tiene o no la posibilidad de convertirse en una refugiada o de recibir asilo en el vecino país, pero según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, 31 mil personas que intentaron cruzar por el área de San Diego a través de una solicitud de refugio o asilo fueron rechazadas por el gobierno estadounidense durante 2017.

En relación al viacrucis migrante de este año, cientos de centroamericanos están cruzando nuestro país con la intención de llegar a la frontera y solicitar asilo político en Estados Unidos debido a la violencia en sus países. Pidamos a Nuestra Señora de la Salud que acompañe a los migrantes y los proteja de todo peligro para que encuentren esa calidad de vida que buscan y la paz en sus corazones.

“El grito de los migrantes es nuestro grito. ¡Su dolor es nuestro dolor! ¡En cada migrante que es lastimado en su dignidad y en sus derechos, Jesucristo vuelve a ser crucificado!” (Comunicado de Obispos de México y Obispos de la frontera en Estados Unidos).