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P. Juan Manuel Quiroz Armenta, Vicario Episcopal de Pastoral

La acción pastoral de la Iglesia nos hace experimentar la necesidad de convocar a todos los católicos a una mejor participación ciudadana, a un avance en la construcción de la paz y colaborar con entusiasmo renovado en el progreso de nuestros pueblos. Por ello es necesario reflexionar el Mensaje Base de nuestra diócesis, mensaje redactado para posicionarnos como protagonistas de un cambio cuyo puerto de llegada es la renovación de nuestra Patria. Aquí, un fragmento:

“Vivimos un periodo intenso en la vida de nuestra nación; el presente proceso electoral nos provoca a participar en la construcción y renovación de la tierra de nuestros padres. Frente a esta realidad, la Educación tiene un protagonismo vital en la formación del tejido social y de la participación de los ciudadanos. La Educación no es un apéndice de la sociedad; por el contrario, es la atmósfera que sostiene el progreso de los pueblos, que lo acompaña e introduce, cada vez más, en la realidad de la que forman parte.

“La transformación de nuestro país no depende de un solo actor, la Patria la construimos todos. En efecto, somos corresponsables del presente y futuro que vivimos como pueblo mexicano y la Educación es una valiosa herramienta para alcanzar el anhelado progreso”. (1)

Llamemos por lo tanto a este estrado al verbo educar como parte esencial y activa de la Iglesia y reconozcamos el significado que tiene para la acción evangelizadora de la misma; educar se convierte en misión.

La Iglesia ha llegado a la convicción de que para evangelizar a sus pueblos ha de acompañar el anuncio constante con la formación permanente; dicho con brevedad, si no es eficaz educadora, la Iglesia no será evangelizadora.

Hoy, cualquier labor de educación –¿y qué es la evangelización sino transmisión y educación de la fe?– parece cada vez más ardua y precaria por la creciente dificultad que se encuentra para transmitir a las nuevas generaciones los valores fundamentales de la existencia y de un correcto comportamiento. La familia, la escuela y la misma Iglesia sienten a menudo la tentación de abdicar de sus funciones educativas. Por lo demás, ellas mismas difícilmente logran encontrar puntos de referencia seguros, que las puedan sostener y guiar tanto en la misión de educadoras como en toda su conducta de vida.(2)

Nosotros como Iglesia quedemos con la encomienda de cómo hacer evangelizadora la Educación y así poder pronunciarnos como comunidades que tienen la consigna de evangelizar educando. Preveamos también que el valor de la Educación se encuentra no sólo en nuestro lenguaje sino en nuestro ser y quehacer como agentes de pastoral.

(1)           Cfr. La Educación renueva la Patria, “Mensaje Base” de la Arquidiócesis de Morelia para la Participación Ciudadana. Abril de 2018.

(2)           Cfr. “Educar, misión principal de una Iglesia evangelizadora”, P. Pascual Chávez Villanueva, SDB, Rector Mayor, México, 8 de noviembre de 2011.