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P. Otoniel Ochoa Nieto, Coordinador del Sedec

Estimados amigos lectores de este espacio destinado a la reflexión e información del caminar de la Catequesis en la Arquidiócesis. El Día de las Madres está por llegar, los sociólogos dicen que después de Navidad es la fiesta más importante para nuestra sociedad, que se refleja en la mercadotecnia y el mismo ambiente de las familias y hogares del país.

La cercana celebración es una buena oportunidad para iluminar el creciente número de madres de familia que atienden el llamado a ser catequistas, en comparación a generaciones atrás, donde en su mayoría eran chicas solteras.

Comenzamos aclarando que este ministerio no está vinculado con una edad, con un sexo específico o con un estado de vida. Es, por el contrario, un servicio en el que pueden participar todas las personas que lo deseen siempre y cuando tengan cierta madurez en la fe y las herramientas necesarias para ejercerlo.

Las madres de familia que ejercen el ministerio de la Catequesis tienen, por su situación precisa, muchas cualidades que les permiten desarrollar el servicio con pasión y entrega, a pesar de sus responsabilidades y sin renunciar a su particular condición. En relación a su persona, se conocen y se aceptan a sí mismas, conocen el lugar en su familia y en la comunidad a la que pertenecen, lo mismo que sus propias capacidades para servir a los demás. La maternidad les permite ser capaces de escuchar, dialogar y trabajar con los catequizandos y hacer equipo con sus compañeros. Por su edad son más responsables, perseverantes, constantes y aman los valores de la lealtad, la sinceridad, la honestidad y la valentía.

Por otro lado, las catequistas madres de familia tienen sus propios retos y dificultades, pues disponen de menos tiempo y en ocasiones se experimentan incomprendidas por sus familias, especialmente hijos y marido. En este día les damos las gracias por ejercer, además de la maternidad, el ministerio de engendrar nuevos cristianos para la Iglesia. ¡Un abrazo con mucho cariño y nuestra valoración y respeto!