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Alfonso Francisco Hernández Pérez

Dentro de la pastoral social, existe la Dimensión de Justicia, Paz y Reconciliación. Mons. Carlos Garfias es el encargado de ésta a nivel nacional. Cuando el Sr. Arzobispo de Morelia tomó posesión de la Diócesis, comenzó a dar vida aquí a Centros de Escucha, espacios de apoyo a víctimas. El P. Juan Pablo Vargas, párroco de San Rafael en Morelia, es el encargado de esta Dimensión de la pastoral en la Diócesis de Morelia.

La Psic. Alma Beatriz Contreras Castañeda es la encargada del Centro de Escucha diocesano ubicado en la calle de Benito Juárez de Morelia, en donde no solo se atiende a gente de las distintas parroquias, si no a todo aquel que lo requiera, incluso de fuera de la ciudad.

¿Cómo funciona el Centro?                   

Se brinda acompañamiento jurídico (asesorías), si el caso lo requiere, psicosocial o espiritual, la trabajadora social Verónica Avilés Guzmán recaba algunos datos y se determina si la persona puede ser atendida ahí o requiere canalizarse a otras instituciones.

Más que un centro especializado en atención a víctimas “es acompañar, brindar consuelo y sobre todo ayudar a las personas puedan salir del dolor”, nos cuenta Beatriz: “perdonar en casos tan difíciles como son los homicidios o secuestros, es una ardua labor; atender las secuelas de estas experiencias es fundamental”. No solo se implementa la atención directa a la comunidad, sino también se incluye en el ambiente eclesial; las personas que acompañan también desempeñan actividades pastorales, elaboran análisis de la realidad y trabajan de manera preventiva detectando focos rojos en donde incluso pueden estar inmersos niños y jóvenes.

Beatriz es egresada de la Universidad Michoacana, ha trabajado en diferentes asociaciones que se especializan en la atención de grupos vulnerables desde mujeres, migrantes, personas con discapacidad, en el área de gobierno estuvo en el DIF municipal, trabajó en la Casa Cuna y es originaria de Paracho, llegó al proyecto por invitación del P. Juan Pablo y lo hizo en un proceso de discernimiento personal, luego del desgaste que su labor genera porque dice hay cosas que “no siempre está en tus manos poder resolver”.

Desde adolescente, Beatriz ha estado involucrada en grupos juveniles de Misiones. Ella se siente alentada a poder entrarle a este trabajo porque está consciente de que no existen muchos espacios para poder hacer esta labor, sobre todo por el factor confianza, misma que se pierde en las instituciones, debido a la burocracia y a la falta de tacto en el trato; “no se podría dejar esperando horas, tratamos de dar un trato humano, digno y promoviendo los valores evangélicos”.

No solamente es una parte de atención individual, sino comunitaria, me gusta mucho generar redes de apoyo, en momentos de crisis la gente necesita sentir otro cosa además de una buena atención, porque enfrentarse a la desaparición de un hijo es muy difícil: “El tener a Dios en su vida se vuelve un factor resiliente y genera esperanza y ayuda para sobreponerse mejor al dolor”.