sacerdote predicando

P. Juan Manuel Quiroz Armenta, Vicario Episcopal de Pastoral

Una de las acciones más edificantes para los que colaboramos en la Curia Diocesana de Pastoral es indudablemente la asistencia de cada uno de los miembros a las Foranías territoriales.

La Foranía territorial es la instancia operativa más adecuada para dar curso y cumplimiento al Plan Diocesano de Pastoral (PDP), el Código de Derecho Canónico (CIC) la describe como “la unión de varias parroquias cercanas entre sí en un grupo peculiar para facilitar la atención pastoral mediante una actividad común” (c. 374, §2).

Tiene una finalidad eminentemente apostólica y pastoral. La razón de ser del Decanato (Foranía) se deduce en la función principal que tiene el Decano (Foráneo) como vicario o representante del Obispo en un determinado grupo de parroquias (CIC 555 §1).

Es así que, con el fin de llevar juntos el arado y las redes para seguir cosechando y pescando fieles discípulos del Señor a través de la acción pastoral impulsada por el Plan Diocesano, es muy recomendable que la Curia de Pastoral colabore y participe en las reuniones de Foranía.

Ya desde hace años la propuesta de estar presentes en estas reuniones fue aceptada como una oportunidad de crear lazos de apoyo, y se llevó a cabo esta propuesta por algún tiempo. Nuevamente ha surgido la inquietud de acompañar y vivenciar la presencia de la Curia en las Foranías a través de un representante en cada lugar.

El Sr. Arzobispo D. Carlos Garfias Merlos ha tenido a bien recordarnos que la presencia de cada uno de los miembros de la Curia en las Foranías de la Diócesis es muy importante, y conlleva las siguientes características:

• Reconocer que la presencia en la Foranía es un modo de animar y acompañar, no ha de entenderse solamente como una responsabilidad o encomienda obediente.

• El motivo fundamental de la presencia del delegado de la Curia es dar seguimiento al PDP en su primera etapa y, a la vez, transmitir a la Curia las inquietudes pastorales de la Foranía.

• Tener claridad en su función como delegado ayudará para poder dar acompañamiento en el proceso pastoral y poder ayudar a que se clarifique la manera como se van implementado las actividades en este “Proceso de Renovación y Revitalización Pastoral”.

Por lo tanto:

• La presencia no es una formalidad con nombramiento o letras dadas.

• Ni tampoco es solamente brindar una instrucción o temas formativos.

En la medida en que la Curia Diocesana de Pastoral vaya haciendo presencia constante, esta constancia nos ayudará a no sentirnos extraños o ajenos, sino a validar nuestra presencia como parte integral de un caminar juntos, y así, igualmente apoyaremos a que las Foranías nos vean como parte fortalecedora de la Foranía.