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La catequesis tiene un carácter propio: ¿en qué consiste? ¿cuáles son las dimensiones o tareasde la catequesis? ¿cómo actualizar hoy la enseñanza especial de Jesús a sus discípulos? Volviendo a las fuentes, la catequesis asume y desarrolla la siembra de la Palabra en un proceso decrecimiento y maduración, que produce fruto. Como parte vital de la misma, la catequesis participa del desafío propio de la evangelización: pretende hacer madurar la fe inicial y educar al verdadero discípulo (CT 19). En suma, pretende hacer discípulos (CT 1), básicamente evangelizados.

La catequesis asume y desarrolla la evangelización primera (primer anuncio, precatecumenado). En esta primera etapa es fundamental la acogida de quien se acerca al evangelio y, en ese contexto, una primera comunicación de la experiencia de fe. Por su parte, el nuevo discípulo tiene conversión inicial: como el paralítico del evangelio (Mc 2), ha oído hablar de las señales que realiza Jesús, se deja llevar por los camilleros, supera las dificultades que salen al paso, entra en el grupo de discípulos que escuchan la Palabra, pasa de lo individual a lo comunitario, comienza a escuchar. No puede dar un paso por el camino del evangelio, pero tiene conversión inicial y, además, un grupo de creyentes que le acompaña. En esta primera etapa, las constantes de la evangelización de Jesús y de los Doce (CC 21) se dan ya de forma germinal.

En sentido restringido, la catequesis es la enseñanza elemental de la fe. En sentido pleno, es la iniciación cristiana integral, es decir, iniciación no sólo en la doctrina, sino también en la vida y culto de la Iglesia, así como en su misión en el mundo (CC 79). La catequesis renovada, que ahora y siempre necesita la Iglesia, implica la promoción del sentido pleno: La catequesis no consiste únicamente en enseñar la doctrina, sino en iniciar a toda la vida cristiana (CT 33). Según esto, la catequesis debe tener una inspiración catecumenal, es decir, debe iniciar en todas las dimensiones de la vida cristiana: en el conocimiento del misterio de Cristo, en la vida evangélica, en la oración y celebración de la fe, en el compromiso misionero (CC 83-85;DGC 67).

* Fuente: www.comayala.es.