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Estimados amigos catequistas, en el número anterior reflexionábamos sobre la dimensión catequética del año litúrgico como fuente temática primordial de la cual los servidores de la Iniciación Cristiana debemos valernos. En esta línea presentamos algunos elementos propios del Adviento y su carácter catequético- litúrgico para tomar en cuenta.

La corona de adviento es una posibilidad muy pedagógica de catequizar porque contiene elementos visibles y mistagógicos que nos permiten dar el sentido de cada una de las cuatro semanas del Adviento. Se compone de tres velas moradas (el color de este tiempo litúrgico) y una vela rosa, que se enciende en la tercera semana, llamada del Gaudete, que en latín significa “alégrense o regocíjense”, en el que la tradición hacia una pausa en la penitencia. Es importante recalcar que el motivo original del color de las velas es éste; por tanto, poner velas de otros colores sale del sentido original. En ocasiones, también se coloca una vela blanca, que se enciende el día de Navidad. Las velas se colocan sobre una base verde, que representa la vida y la esperanza. La corona de Adviento puede ser elaborada durante la sesión de catequesis y progresivamente encender la vela correspondiente acompañando este signo con una oración y el sentido especial de la semana.

El belén o nacimiento, con las figuras clásicas que rodean el Nacimiento de Jesús según los Evangelios –María y José, los Ángeles, los pastores, los Magos–, es también un elemento pedagógico tanto en el ambiente familiar como en el catequético, especialmente en el centro de catequesis o el salón de charlas, con el fin de prepararnos al gran acontecimiento de la encarnación del Hijo de Dios. También existe la opción de realizar, durante alguna de las sesiones en el Adviento, nacimientos vivientes con los mismos niños participantes de las sesiones de catequesis.

Las posadas.- Por supuesto que no podría faltar esta tradición muy propia de nuestra cultura, que además goza de una importante carga catequética, explicando el porqué de cada uno de los signos y su significado, como el pedir posada para acompañar a José y María, la piñata y sus siete picos en representación de los siete pecados capitales, y el signo de la gracia al romperla, etc. Con estos y otros elementos podemos hacer de nuestra catequesis un medio eficaz en la vivencia del Adviento, es necesario valernos de la creatividad propia del ministerio catequético.