CLAUSURA

Estamos a punto de recibir a Don Carlos Garfias Merlos como Arzobispo de Morelia, necesitamos prepararnos tanto espiritualmente como pastoralmente para participar con alegría de este momento histórico en nuestra arquidiócesis. Vivimos tiempos agitados a nivel social y político, pero de cualquier manera vivamos este momento como Signo de los tiempos donde Dios nos habla.

Qué importante recordar el ministerio pastoral del obispo por medio del decreto Christus Dominus: “La diócesis es una porción del Pueblo de Dios que se confía a un obispo para que la apaciente con la cooperación del presbiterio de forma que unida a su pastor y reunida por él en el Espíritu Santo por el Evangelio y la Eucaristía, constituye una Iglesia particular en la que verdaderamente está u obra la Iglesia de Cristo. Apacientan  sus ovejas en el Nombre del Señor, desarrollando en ellas su oficio de enseñar, de santificar y de regir” (11).

Darle continuidad a la importante labor de la enseñanza en cuanto a un mayor interés a la formación de los agentes de pastoral y de todo bautizado, la catequesis en sus importante procesos que se deben respaldar e impulsar la educación de manera general; la tarea de santificar comienza desde el testimonio personal y comunitario, motivando la oración y valorando nuevas formas de santidad en la evangelización misionera; por último, en cuanto a regir y apacentar es un reto cada vez más exigente para nuestros obispos este tema por los tiempos “líquidos” que se viven, es importante conocer, estar cerca, saber escuchar y ser misericordiosos ante su pueblo o grey. Sigamos en oración y con actitud activa para darle la bienvenida a nuestro obispo.