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Con el gozo y la alegría de la fe en Jesucristo, Mons. Hércules Medina Garfias, Obispo Auxiliar de Morelia, saludó a la comunidad parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe en Tepuxtepec, perteneciente al municipio de Contepec, Mich., este 31 de marzo del presente, para celebrar juntos el año jubilar de 50 años de vida parroquial, que ha caminado cinco décadas con ustedes, y muchos podrán testimoniar que han tenido muchos momentos gratos en la vida de la parroquia y muchos momentos difíciles. Yo creo que por ambas cosas podemos unirnos en la misma intención de dar gracias a Dios.

La manera como los cristianos podemos decirle a Dios; gracias por todo lo que el Señor nos ha dado, no tenemos otra forma más sublime que la Eucaristía, ofreciéndole en acción de gracias a su mismo Hijo Jesucristo. Eso es lo más grande que tenemos en nuestra Iglesia; la presencia de Jesús es verdadera, es real, sustancialmente presente en el Sacramento de la Eucaristía.

Para celebrar estos 50 años, la parroquia preparó un programa especial de actos y celebraciones, destacando con el inicio el 25 de marzo de 2017 de la festividad en honor a la Virgen de la Encarnación (conocida también como Virgen de la Estrella), celebrándose matrimonios comunitarios; el día 27, en el auditorio parroquial, se realizó la representación de las apariciones de la Santísima Virgen de Guadalupe, en tanto que del 27 al 30 de marzo, con la Misa de las 19 horas, inició el Jubileo de las 40 horas de Adoración al Santísimo Sacramento.

El día de la fiesta, 31 de marzo del presente, a las 6 de la mañana le cantaron las “mañanitas” a la Virgen con banda de viento; a las 9 am se celebraron las Primeras Comuniones (20), mientras que a las 11:00 horas am, de manos del vicario episcopal P. Ulises Vega Ambriz, se administraba el Sacramento de la Confirmación a 40 niños, niñas y jóvenes.

La solemne Eucaristía se ofició a la 1 de la tarde presidida por el Obispo Auxiliar de Morelia, Mons. Hércules Medina Garfias, acompañado del párroco P. Carlos Ernesto Campos Zacapu, de los vicarios episcopales PP. Leopoldo Maldonado Razo y Ulises Vega Ambriz, de la Zona VI de “San Juan Pablo II” y de una decena de sacerdotes diocesanos, unos oriundos y otros, como el P. Pedro Gutiérrez Farías y el propio P. Leopoldo Maldonado Razo, que fungieron como párrocos en esta Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, el 1° de junio de 1972 a agosto de 1975, y el segundo de junio de 1983 a mayo de 1991.

Mencionó en su homilía el Obispo Auxiliar de Morelia, D. Hércules Medina Garfias, que es una oportunidad propicia para recomenzar desde Cristo y tomar conciencia de la importancia de nuestra fe y de nuestro compromiso cristiano en el anuncio gozoso del Evangelio.

Los cristianos nunca debemos estar a favor de la muerte, nosotros tenemos a un Padre Dios, que es Dios de vivos, no de muertos, y tenemos que luchar por dignificar la vida, la vida de los niños, los adolescentes, los jóvenes, los adultos y de los ancianos. Es muy lamentable que a veces haya personas descuidadas en su vida, en su alimentación, en su persona, en su vivienda, porque no quieren dignificar la vida. Fíjense lo que dice Jesús en el Evangelio: “Yo vine para que tengan vida y la tengan en abundancia”, la pobreza no es algo que Dios quiera; de esa manera, como muchos la están viviendo, la pobreza es consecuencia de las injusticias del mundo. Esa no es querida por Dios.

Así mismo los invitó a realizar cuatro cosas: la primera: Tenemos que trabajar por “dignificar la vida” en cada persona, en cada comunidad, para que Dios reine dando vida; si amamos la vida, vamos a cuidarla, no hay que exponerla bajo ningún argumento.

Segundo: “El conocimiento”, necesitamos instruirnos en la Palabra de Dios, conocer el Catecismo de la Iglesia Católica, la Doctrina Oficial de nuestra iglesia, conocer nuestros Sacramentos; hay que conocer los Mandamientos de Dios, y hay que conocer cómo orar como cristianos.

Así como el papa Benedicto XVI mandó a los cardenales a estudiar el Catecismo de la Iglesia Católica, el argumento fue “no podemos dialogar con otras maneras de creer en el mundo si no conocemos lo nuestro”.

Tercero: No tengamos “miedo”. Hoy muchas circunstancias nos han acercado a una realidad que infunde miedo, la inseguridad y la violencia. Una comunidad dividida es vulnerable y frágil; pero si la comunidad está unida, no va a poder imperar la injusticia, la violencia y la inseguridad. Para vencer el miedo humano hay que agarrarnos de Dios.

Cuarta cosa: “La esperanza cristiana”. No se den por vencidos, hermanos; hay muchos proyectos que hemos emprendido a nivel personal y a nivel de grupos de la parroquia y de la comunidad. A veces no han resultado las cosas. Hoy tenemos un reto muy grande, de diciembre a la fecha van más de 18,000 personas que se han quedado en el estado de Michoacán porque no han podido regresar a su trabajo a los Estados Unidos de América. No pierdas la esperanza, aquí en México hay mucho por hacer; van a estar con su familia, sus hijos y van a tener lo necesario para vivir. No pierdan la esperanza. A la Virgen la tienen como Patrona, y Ella les ha dicho que es la Madre de la Esperanza, y con Ella se puede superar todo lo que ha sido humanamente insuperado. Todas esas situaciones difíciles las podemos superar atreviéndonos a soñar de nuevo, a emprender de nuevo y a luchar por cambiar tantas cosas.

Eso es algo que nos podemos llevar de estos 50 años de experiencia de parroquia en esta comunidad. Que la Santísima Virgen nos alcance las gracias que necesitamos y que les dé mucha fortaleza en su fe, en su esperanza y en su amor, para que sigan adelante siguiendo a Cristo nuestro Buen Pastor. No hay que separarnos de Dios bajo ninguna circunstancia.

La comunidad parroquial, antes de terminar la solemne Eucaristía, hizo entrega de un reconocimiento a través de un cuadro con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe a todos los sacerdotes asistentes, como recuerdo de esta comunidad de Tepuxtepec por sus 50 años como parroquia.

El padre Carlos Ernesto Campos Zacapu, en su calidad de párroco, dio las gracias a los padres asistentes por estar con nosotros, no solo engalanando nuestra celebración sino compartiendo la fe de este pueblo, que el día de hoy se siente agradecido con Dios por sus 50 años que nos ha tocado celebrar con ustedes. Dios nos ha visto con mucha benevolencia y nos ha permitido celebrar 50 años de parroquia. Pedimos para que esta comunidad siga creciendo y siga caminando.

Al terminar la liturgia, el Obispo Auxiliar de Morelia, Hércules Medina Garfias, junto con la asamblea, se trasladaron a la entrada del templo para la develación y bendición de la placa conmemorativa por los 50 años de vida parroquial.

Una vez terminada la develación, en conjunto la parroquia y las autoridades civiles, representadas por Juan Retana Velázquez, Jefe de Tenencia, ofrecieron la comida a más de mil personas que la comunidad de Tepuxtepec les preparó.

Finalmente, por la noche, se encendieron las nuevas luminarias de las torres de la parroquia, junto a la quema de castillos y pirotecnia en el marco musical de la banda que amenizó el baile. 

Martín Rojas Arroyo