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Habla Mons. Herculano Medina

 

En el marco del reciente Congreso por los 50 años de la Encíclica Populorum Progressio (“Por el desarrollo de los pueblo”), efectuado en Roma el pasado fin de semana, el Sr. Obispo Auxliar de Morelia D. Herculano Medina Garfias –Asesor de la Comisión Diocesana de Pastoral Social y Licenciado en Ética Social y Desarrollo Humano– nos explica amablemente las repercusiones de dicho documento en el trabajo de la Pastoral Social de la Arquidiócesis.

–¿Cómo se ha asimilado en la diócesis la Encíclica Populorum Progresio que surgió hace 50 años?

La Encíclica Populorum Progressio del Papa Pablo VI, promulgada en marzo de 1967, en la Arquidiócesis de Morelia, a través del Secretariado de Pastoral Social motivó que se hicieran varios proyectos que tenían que ver con el desarrollo de las comunidades pequeñas. Que también le  llamaban trabajo común organizado y lo que se buscaba en ese programa era que la gente se organizara para poder resolver algunas necesidades comunes que tenían como familias, y también había otro proyecto que se llamaba Pastoral de la Tierra, que tenía que ver con los campesinos, y que la Populorum progressio toca ese tema de los campesinos, y plantea una reforma agraria para que se pueda políticamente también reestructurar el trabajo del campo y que se pueda potenciar, y aquí le llamábamos Pastoral de la Tierra, y lo que se buscaba era que los campesinos cultivaran sus campos de una manera orgánica, de tal manera que pudieran ellos evitarse un gasto en los insumos, como los abonos y pesticidas, y que pudieran más bien, orgánicamente, mejorarlos para poder generarles el alimento a la tierra, la protección, lo mismo a las semillas, y que ellos, lo poco que percibieran por los trabajos alternos, pudieran alimentarse, y lo que se quería con esos programas, era que mejoraran la calidad de sus productos para su misma alimentación y por  otra parte, para que les sirviera y fuera también como un ingreso económico para mejorar otros aspectos de su vida.

También se trabajó mucho en el aspecto de fundar cooperativas para que la gente pudiera tener la cultura del ahorro, con miras a tener una previsión social para gastos imprevistos, y entonces se hicieron las cooperativas de ahorro y crédito, y se generaron también algunas cooperativas de consumo, porque se buscaba que también pudieran tener acceso a productos básicos para la subsistencia a un bajo costo, comprando por mayoreo, y después poderlos vender a precios más económicos a los mismos socios y a otras personas.

También se hicieron cursos de Herbolaria y de Nutrición, entonces se hizo un trabajo interesante para contribuir al desarrollo de las comunidades,  y era una repuesta a lo que la Encíclica sugería.

–¿La Diócesis sigue dando respuestas a esta Encíclica, aún es vigente para lo que se trabaja en la diócesis en torno a la Pastoral Social?

Todo el magisterio de la iglesia en materia social, como en otras, sigue siendo vigente. La Encíclica Populorum Progressio está en un contexto del Concilio Vaticano II, y quiso bajar toda la enseñanza del Concilio Vaticano II, aplicándola ya a los aspectos prácticos de la vida de los pueblos en el mundo. El Papa Paulo VI dice que no basta el desarrollo económico, sino que tiene que darse un desarrollo de todos los hombres integralmente, y esto sigue vigente.

–Actualmente, ¿cómo se está trabajando la Pastoral Social en la Diócesis?

Ahora con la llegada de don Carlos Garfias se ha hecho una restructuración en el organigrama de la Diócesis y ahora se habla de Comisiones Diocesanas, y la Comisión Diocesana de Pastoral Social tiene Dimensiones; y así se les llama a los distintos apartados que tienen que ver con la Pastoral Social, como: Cáritas, Salud, Penitenciaria, Migrantes, del Trabajo, la Pastoral Castrense, la Justicia y la Paz, todas estas son Dimensiones, que actualmente unas ya están funcionando, otras están por terminar de organizarse, de estructurarse, de tener personas que estén en estos servicios específicos de las Dimensiones.

–¿Esta reestructuración del Papa Francisco a lo que es la Pastoral Social, viene darle un impulso a la Pastoral social dentro de las Diócesis?

Yo creo que las reestructuraciones son buenas en primera instancia, porque eso favorece que aspectos que no se han trabajado, se trabajen, el hecho de que el Papa a nivel de la Iglesia Universal haga esta restructuración, pues sí reta a cada Conferencia Episcopal, y a cada Diócesis en particular, a que hagan las reestructuraciones pertinentes y que se haga funcionar lo que no está funcionando, porque la Iglesia sigue con el desafió de atender a las personas más necesitadas, y yo creo que no es un hobby [pasatiempo] la Pastoral Social, sino una responsabilidad moral con las personas más vulnerables de nuestra misma Iglesia y de la sociedad en general.

–Desde su punto de vista, ¿cómo ve el caminar de la Pastoral Social en la Diócesis y cuáles son sus retos?

La Pastoral Social está siendo en este momento un desafío para nuestra Diócesis, esto no quiere decir que las otras vertientes de la Pastoral, como la Profética y la Litúrgica no tengan sus propios retos. Pero hablando de la Pastoral Social en específico, ha sido considerada el ‘patito feo’, por un lado, pero por otro, en este momento yo creo que para que la Iglesia puede cobrar credibilidad en cuestión de ser congruente con ella misma, necesita potenciar la Pastoral Social. Y ahora don Carlos Garfias quiere precisamente potenciar la Pastoral Social en la Diócesis y desde mi apreciación personal, un punto de referencia es que se integren los equipos de personas para que realicen este ministerio de la Pastoral Social en sus parroquias, y una vez que estén integrados, tengan formación y capacitación, porque en esta Pastoral ya no se puede hacer sólo con buena voluntad, y no sólo lo asistencial, sino trabajar mucho en la parte promocional, y para promover a la persona humana necesitamos estar capacitados, y no sólo en la Doctrina Social de la Iglesia, sino también en cuestiones de administración, gestiones, vinculación, elaboración de proyectos para poder bajar recursos y poner al alcance de las personas, esos recursos para que puedan ellos salir adelante. Entonces lo que necesitamos en la Diócesis es que todas las parroquias puedan tener sus equipos de Pastoral Social.