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Envueltos en la alegría pascual, nuestra Iglesia particular de Morelia quiere experimentar la vida nueva del Resucitado y participarla a la sociedad entera. Para esto es preciso que vivamos nuestra pascua, nuestra conversión personal y pastoral. Es un verdadero tiempo de gracia para todos nosotros.

Es necesario que este mensaje de vida lo compartamos con la alegría y el entusiasmo de quien ha contemplado al Resucitado. Pero además necesitamos unir nuestras fuerzas, construir un proyecto común que favorezca el cumplimiento de esta misión. Este proyecto se concretiza en el “Proceso diocesano de renovación y revitalización pastoral”.

Ya hemos hablado de este proceso, desde a mediados del año pasado lo hemos trabajado de manera conjunta, pero estábamos a la expectativa de nuestro nuevo pastor para presentárselo y enriquecerlo y poder lanzarlo ya al campo de la ejecución. Este momento ya llegó.

Sobre la base que trabajamos a partir de algunas consultas, se hizo un anteproyecto al que Don Carlos Garfias aportó algunos elementos nuevos. Después se realizó una consulta más al presbiterio, y la Curia de Pastoral ha sistematizado los resultados de dicha consulta dando como resultado el diseño definitivo del Proceso y el itinerario de su Primera Etapa.

Compartiré con ustedes el Proceso en un primer momento, y su Primera Etapa, en un segundo. Es importante que todo el Pueblo de Dios conozca y asuma este proyecto pastoral para que realmente cumpla su cometido final que es la implantación del Reino de Dios entre nosotros.

Proceso diocesano de renovación y revitalización pastoral

Lema: “En Cristo, nuestra Paz, reavivar la Pastoral Diocesana”

–¿Arquidiócesis de Morelia, quién eres?

–Somos la Iglesia de Jesucristo, comunidad peregrina al servicio del mundo

Somos una Iglesia antigua y queremos ser siempre una Iglesia nueva con capacidad creciente para renovarse por la fuerza del Espíritu Santo.

Llevamos 480 años de camino conducidos por el cayado de Tata Vasco y la protección de María Inmaculada de la Salud, aunque sinceramente desde nosotros no siempre fieles.

Somos una Iglesia con vocación a ser semilla y principio del Reino en una sociedad multicolor marcada por la violencia y la exclusión… que se está gestando en un cambio de época.

Para ser fieles a Dios y a su pueblo, deseamos emprender intensa y responsablemente un Proceso diocesano de renovación y revitalización pastoral integral, encarnada, liberadora y transformadora.

Exhorto a cada Iglesia particular a entrar en un proceso decidido de discernimiento, purificación y reforma. (Papa Francisco, Evangelii gaudium, 30)

En las siguientes entregas estaremos viendo los demás elementos de nuestro Proceso de renovación y revitalización diocesana.

 

P. Leopoldo Sánchez Pérez