jovenesDurante los últimos números nos hemos enfocado al análisis y reflexión entre las dimensiones pastorales y la catequesis. En este número nos centramos en el aporte de la catequesis a la pastoral de la Pastoral Juvenil y de Adolescentes en el desarrollo y madurez de su fe. El Directorio General para la Catequesis (DGC) resalta la importancia de estas etapas como una gran “esperanza” y a la vez como un “gran desafío” (DGC 182). Por eso la catequesis, que está al servicio de la fe, debe dar respuesta a las luces y sombras de la condición de vida de los jóvenes y adolescentes. El corazón de la catequesis es la propuesta explícita de Cristo al joven del Evangelio, propuesta dirigida a todos los jóvenes y adolescentes a su medida y en la comprensión de los problemas propios de su edad. Por su parte, la Pastoral Juvenil, de la misma manera que la catequesis, pretende llevarles al encuentro con Cristo vivo y resucitado, a través de procesos de evangelización. Aliados en este cometido, han sido en nuestra arquidiócesis diferentes movimientos y grupos, tanto de jóvenes como de adolescentes, como jornadas de vida cristiana, Arcoíris, Escoge, Renovación Carismática y Movimiento Familiar Cristiano, por mencionar algunos. Estos movimientos contribuyen a la experiencia kerigmática mediante un encuentro o retiro de inicio, y el seguimiento de un proceso en donde propiamente se presenta la catequesis. Sin embargo, muchos grupos o movimientos no tienen procesos bien definidos, integrales y graduales, y aunque viven una experiencia de encuentro y de comunidad, la madurez en la fe no siempre es suficiente. En este contexto, ambas pastorales: Juvenil y Catequética, deben unir fuerzas en cuanto una propuesta de procesos integrales que permitan un verdadero crecimiento en Cristo, desde las tareas y objetivos de cada pastoral. En este sentido, la diócesis promovió el proceso de adolescentes de la Arquidiócesis de Guadalajara como óptima herramienta en la formación humana, cristiana y espiritual de los adolescentes, que bien puede llevar cualquier movimiento como temática en las reuniones semanales combinado con la espiritualidad propia de cada movimiento. Sin embargo, la Pastoral Juvenil aún no tiene una propuesta definida y actual en cuanto procesos de crecimiento, lo que implica un verdadero reto para ambas pastorales. Por otro lado, la creciente demanda de jóvenes y adolescentes de recibir la iniciación cristiana significa otro de los grandes para la Pastoral Juvenil y de adolescentes, así como para la catequesis. Carecemos aún de una propuesta enfocada a personas de esta edad que no han recibido los Sacramentos de Iniciación y solicitan ser iniciados en la fe y los sacramentos, mediante una metodología apropiada. Por estos motivos, la catequesis, desde su ser y quehacer, ha de aportar a la Pastoral Juvenil y de Adolescentes las herramientas necesarias en la contribución de la madurez en la fe en las personas de esta etapa y, a su vez, la Pastoral Juvenil y de Adolescentes le permiten a la catequesis conocer las características propias de la edad. Es necesario unir fuerzas en la extensión del Reino, y en el mandato de la Iglesia de llevar a cada hombre y mujer de cualquier edad a conocer al único Salvador de los hombres (Hch 4,12).

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