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I. Primer objetivo específico: “Sistematizar los procesos de Análisis críticos de la realidad”

P. Leopoldo Sánchez Pérez*

Como les compartí en la entrega anterior, voy a comentar el programa de la Primera Etapa (2017-2018) de nuestro Proceso Diocesano de Renovación y Revitalización Pastoral (2017-2026). Dicho programa consta de cinco objetivos específicos. El día de hoy presentaré el primero de ellos.

El primer objetivo específico que trabajaremos en este año y medio consiste en “Sistematizar los procesos de Análisis críticos de la realidad”. Vamos a potencializar nuestra capacidad de conocer y analizar críticamente la realidad para realizar una proyección pastoral adecuada a ella, según el Plan salvífico de Dios.

Este objetivo retoma la cuarta característica de todo el Proceso y que consiste en que sea una respuesta evangélica a la realidad. No podemos evangelizar desde una actitud de indiferencia y lejanía de la vida de nuestra sociedad. No estaríamos en sintonía y en fidelidad con Jesús que sintió compasión ante las muchedumbres extenuadas y desamparadas.

Esta toma de conciencia crítica de lo que estamos viviendo como Iglesia en esta convulsionada sociedad, no debe limitarse a un paso metodológico que una vez realizado se abandona. Más bien debe ser una actitud permanente vivida a lo largo de todo el proceso. Se trata de partir de la realidad, estar bien ubicados en ella para transformarla.

Este objetivo lo vamos a desarrollar a través de tres líneas de acción. La primera de ellas será crear un Observatorio diocesano de pastoral. El animador y primer responsable de esta línea será la Dimensión diocesana de justicia, paz y reconciliación coordinada por el P. Juan Pablo Vargas.

Este Observatorio estará a cargo de un Equipo diocesano que tendrá como funciones el capturar los datos de la realidad que le serán ofrecidos por los otros niveles eclesiales para analizarlos y poder ofrecer una proyección pastoral adecuada a ella.

La segunda línea de acción es el constituir un Equipo de observadores de foranía. El vicario foráneo junto con el  sacerdote responsable de la pastoral social de la foranía serán los responsables de que este equipo se constituya y desarrolle todas las funciones que le serán asignadas y con las cuales ofrecerán los datos de la realidad al Equipo diocesano del Observatorio.

La tercera línea consiste en designar un Representante parroquial para el Equipo de observadores de Foranía. Los párrocos serán los responsables de designar, preferentemente después de haber escuchado al Consejo de Pastoral Parroquial, la persona que cumpla satisfactoriamente el perfil que demanda el Equipo de observadores de Foranía.

Como alcanzamos a descubrir en estas líneas estarán implicados los niveles eclesiales de las parroquia, las foranías y el nivel diocesano. Se requerirá de un trabajo bien coordinado y con una comunicación fluida que logre mantener a la Arquidiócesis en una apertura a la  provocadora voz de Dios expresada en la historia de hoy.

En el siguiente número presentaré el segundo objetivo de esta Primera Etapa (2017-2018) con la estamos iniciando esta maravillosa aventura de nuestro Proceso diocesano de renovación y revitalización pastoral a lo largo de estos diez días.

* Vicario Episcopal de Pastoral.