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El Papa Francisco en su primera exhortación apostólica llamada Evangelii Gaudium (EG, “La alegría del Evangelio”), haciendo alusión a la catequesis de la Nueva Evangelización señala que, en las ultimas décadas se ha desarrollado la iniciación mistagógica (EG 166). Ésta consiste básicamente en la necesaria progresividad de la experiencia formativa, donde interviene toda la comunidad y una renovada valoración de los signos litúrgicos.

En efecto, el Papa mediante este documento nos está señalando la necesidad de reincorporar esta práctica muy antigua en la Iglesia dentro del proceso catequético. Pero, ahondando aún más, ¿qué es la mistagogia?

Una definición podría ser la acción del Espíritu, mediante la cual se encarna en la persona el misterio cristiano, permitiéndole crecer en el espíritu y en cada área de la persona. Actúa principalmente en cuatro niveles: conocimiento, afecto, acción y formas; traspasados por la gracia, vocación y cultura de cada persona. En la medida que el misterio es asumido por el sujeto, en esa medida la mistagogia cumple su función y es eficaz.

La mistagogia cuida de la transmisión y asimilación adecuada del misterio cristiano. Ayuda a acogerlo y comunicarlo desde la gracia y la experiencia. Más que método, es una sensibilidad espiritual peculiar que acompaña el proceso de comunicación en todos sus componentes y durante el recorrido, sin olvidar que es un don gratuito de Dios, participación personal del sujeto y mediaciones. Cuatro son los integrantes de la experiencia mistagógica: Dios vivo que personalmente se comunica, el sujeto libre que personalmente se deja transformar, maestro experimentado e inspirador y la doctrina y la práctica.

Una manera peculiar de introducir en los misterios de Dios es la explicación de los signos, especialmente en los Sacramentos. Las catequesis mistagógicas, como etapa final del catecumenado, dan fe de esta catequesis litúrgica. Precisamente en ella se unen la liturgia y la catequesis complementariamente. Una catequesis mistagógica acontece cuando de la experiencia de un signo se hace una explicación de su significado para vivirlo con mayor conciencia, comprendiendo la riqueza de los símbolos y su importancia en la historia de la salvación que se hace liturgia.

P. Otoniel Ochoa Nieto*

* Responsable de la Dimensión Diocesana de Evangelización, Catequesis y Biblia