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Estimados amigos catequistas, Septiembre, desde hace ya mucho tiempo y con motivo de la fiesta de San Jerónimo, ha sido considerado como el Mes de la Biblia, por este motivo, en este número recordaremos la fuente principal de la Catequesis: la Sagrada Escritura.

Esta única fuente que es la Palabra de Dios, contenida en la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición, llega a nosotros por muchos caminos, que constituyen las fuentes de la Catequesis. Dicha Palabra es meditada y comprendida cada vez más profundamente mediante el sentido de la fe de todo el pueblo de Dios, bajo la guía del Magisterio que la guía con autoridad; se celebra en la Liturgia, donde constantemente se proclama, escucha, interioriza y comenta; resplandece en toda la vida de la Iglesia, especialmente en el testimonio de los santos. Se profundiza en la correcta investigación teológica, que ayuda a los creyentes a progresar en la inteligencia vital de los misterios de la fe.

Se manifiesta en los genuinos valores religiosos y morales que, como semillas de la Palabra, están diseminados en la sociedad humana y en las diferentes culturas. Todas éstas son las fuentes principales o subsidiarias de la Catequesis, que de ninguna manera han de entenderse en sentido unívoco.

Tradición, Escritura y Magisterio, íntimamente comunicados y vinculados, son cada uno a su manera las fuentes principales de la Catequesis. Las fuentes de la Catequesis tienen, cada una de ellas, su lenguaje, que recibe forma a través de una rica variedad de documentos de la fe. La Catequesis es tradición viva de tales documentos. Hoy no se puede prescindir de la aportación del Catecismo de la Iglesia Católica como síntesis orgánica de la fe a nivel universal. El mensaje centrado en la Persona de Jesucristo introduce en la dimensión trinitaria del mismo mensaje. El anuncio de la Buena Nueva del  Reino de Dios, centrado en el don de la salvación, implica un mensaje de liberación.El carácter eclesial del mensaje remite a su carácter histórico, toda vez que la Catequesis, como la Evangelización, se realiza en el tiempo de la Iglesia.

P. Otoniel Ochoa Nieto*

* Coordinador de la Comisión Diocesana de Pastoral Profética.