sacerdote

Un camino a seguir: San Juan María Vianney (1786-1859)

P. Arturo Cisneros Vázquez

Les pareció de estatura mediocre y de porte un tanto tosco, con su sotana de paño burdo y su calzado de campesino. Mas, al verle en el altar radiante, transfigurado, celebrando la Misa con una majestad insospechada, sintieron en sus almas un movimiento de gran veneración; un murmullo favorable circuló de unos a otros: tenemos una iglesia muy pobre, pero poseemos un párroco santo.

El próximo 4 de agosto celebramos al Santo Cura de Ars, Patrono de todos los sacerdotes del mundo. Es más que aleccionador el tipo de santo que eligió la Iglesia como patrono para todos los sacerdotes. Bien se podría haber elegido a un gran orador, escritor, teólogo, transformador social, etc. Sin embargo, la Iglesia postula como modelo de todo sacerdote el estilo de este menudito hombre que llegó a ser un gran santo. ¿Cuál parece ser la razón de dicha propuesta?

La vida de San Juan María Vianey llegó a un nivel de santidad gracias a su carisma de autodonación tanto al Señor como a su comunidad de fieles, desde la sencillez y en medio de grandes batallas. El Santo Cura de Ars llegó a configurarse a Cristo, Buen Pastor. Su estilo de vida hace atractiva y viable la santidad en los sacerdotes de antes y de ahora porque, ni todos los santos lo fueron siempre, ni de un golpe, sino que se hicieron luchando contra sus imperfecciones y tentaciones, faltas y pecados, algunas veces gravísimos.

Considero que todo sacerdote desea vivamente una calidad de vida espiritual de primer nivel y esto también espera nuestra gente, pero no podemos doblar las manos y perder la esperanza por alcanzar ese don de Dios, simplemente porque parece difícil o porque el camino es largo y tedioso o porque sólo es viable para algunos pocos.

No dejemos de levantar nuestra mirada para contemplar a Nuestro Patrono el Cura de Ars, que ya nos dijo cómo sí es posible la santidad con la gracia de Dios: Luchando contra un carácter duro, impetuoso, contra un temperamento excesivamente nervioso, contra una rebeldía mental, contra resabios y prejuicios de un tiempo jansenista y rigorista, contra enfermedades ininterrumpidas del cuerpo y tentaciones espantosas del alma, contra la maledicencia de feligreses, envidias de compañeros, halagos de admiradores exaltados y fieros ataques del demonio en persona”.

El presbiterio de Morelia continúa su caminar siguiendo los pasos del Cura de Ars. Ciertamente, cada quien vive su propio proceso de madurez sacerdotal entre avances y retrocesos, desalientos y consolaciones; pero somos un presbiterio en el que se puede poner atención en aquellos “curas ejemplares” que viven entre nosotros, testimonios vivos como el Cura de Ars, a quienes podemos imitar porque han encarnado algunos rasgos del sacerdocio de Jesucristo y porque nos están diciendo que sí es realizable la santidad sacerdotal.

Animamos, de manera especial, a los padres mayores de nuestra Arquidiócesis a seguir dando testimonio de que vale la pena entregar la vida al Señor desde el sacerdocio porque, detrás de ustedes, vamos muchas generaciones que aprenderemos de ustedes. Y les recordamos que el martes 4 de agosto los esperamos a la tradicional convivencia en Casa San Benito a partir de las 11 a.m.