LA EUCARISTÍA, UN PAN QUE NOS HACE HERMANOS

El próximo jueves 15 de junio celebraremos la fiesta del “Corpus Christi”. En distintos lugares de la Diócesis además de la celebración de la Eucaristía, se organizan horas santas y procesiones, con las cuales los cristianos proclamamos la presencia real de Jesucristo en el Santísimo Sacramento. Para todos cristianos y no cristianos es un día cargado de significado de fe y religiosidad. Invito a todos los fieles y a la ciudadanía en general a unirse a esta fiesta.  Aquí en Morelia se tendrá la Eucaristía en la plaza de San Francisco y después la procesión desde la Plaza hasta llegar a Catedral, donde se realizará la bendición con el Santísimo Sacramento. Como sociedad necesitamos sentir de cerca a Jesús, él es nuestra gran compañía, el amigo más seguro.  En las situaciones difíciles como las que vivimos hoy en día, la Iglesia no deja de exhortar a sus hijos e hijas a mantenerse unidos en la esperanza. Creemos en un Dios que tiene un rostro humano, que está entre nosotros y camina con nosotros. Pidámosle a Jesús Eucaristía nos siga ayudando a construir la paz, también con la oración, que abre el corazón a una profunda relación con Dios y al encuentro con el prójimo, inspirado por los sentimientos de respeto, confianza, comprensión, estima y amor. La oración ante Dios infunde valor y sostiene a los verdaderos amigos de la paz. Valoremos esta presencia eucarística, comamos del mismo pan que nos hermana unos con otros. Comiendo el Cuerpo de Cristo, no podemos seguir desunidos, sino nos unimos a él siendo así fuente de unidad y fraternidad.


LA VERDAD, CONDICIÓN INDISPENSABLE PARA RECONSTRUIR LA SOCIEDAD Y LA PAZ

Ocultar la realidad que vivimos a diario y negar a las víctimas de la inseguridad y la violencia, no favorecen a la construcción de la paz. La realidad por más dura y cruel que sea tiene que ser reconocida como condición indispensable para transformarla y construir la paz. Esconder, disimular o negar la violencia agravan la “crisis humanitaria” que vivimos; revela la disfuncionalidad de las instituciones; la incapacidad de elaborar estrategias integrales y de largo plazo; retrasa el desarrollo de los pueblos y comunidades; oculta un sistema político y social que se ha corrompido.

Para la construcción de la paz se requiere como condición indispensable asumir la verdad; anteponer el bien común por encima del bien personal; la supremacía del desarrollo de los pueblos que el desarrollo de una carrera política personal; estar al servicio del pueblo antes que servirse de él.

Les invito a todos a tener el coraje y la honestidad de asumir con toda claridad la realidad que vivimos y el tipo de gobierno y sociedad que conformamos, es importante reconocer que formamos parte de una sociedad descompuesta, incluidas sus instituciones,  y que todos, gobierno y sociedad civil, organismos, instituciones, la Iglesia, las iglesias somos responsables de esta descomposición social. En la medida en que todos: estado, políticos, sociedad civil con todas sus instituciones y organizaciones nos asumamos como parte del problema de la inseguridad y la violencia y que cada quien tome la parte de responsabilidad que le corresponde, estaremos en condiciones de construir la paz.