Dimensión Diocesana de Justicia, Paz y Reconciliación

 

La Arquidiócesis de Morelia, a fin de contribuir a la construcción de la paz, ha creado la Dimensión Diocesana de Justicia, Paz y Reconciliación. Dicha dimensión será el órgano responsable de coordinar y promover que en todas las acciones pastorales que se realicen en la Arquidiócesis tengan un enfoque de Construcción de Paz, promoviendo la atención a las víctimas y el acompañamiento a los jóvenes. Los objetivos específicos de esta comisión son: “Impulsar  la formación de conciencias, obtención de recursos, desarrollo de metodologías y la capacitación permanente, a fin de consolidar las acciones pastorales en la línea de la paz y la justicia; promover la comunicación y la cooperación de todas las estructuras y organismos pastorales de la Diócesis; fomentar relaciones de colaboración permanente con actores de la sociedad civil y los gobiernos del municipio, el estado y del país, a fin de lograr una mayor incidencia y transformación social”. Esta dimensión de Justicia, Paz y Reconciliación la coordina el P. Juan Pablo Vargas quien desde el Templo del Carmen coordinará las acciones propias, formando parte de la comisión diocesana de pastoral social, como parte de la coordinacion de la Vicaría de Pastoral que anima la pastoral diocesana en mi nombre. Nos mueve la fe y la convicción de que evangelizar es construir la paz, y que para ello se requiere la participación de todos.

La inseguridad y la violencia requieren de una estrategia global y la participación de todos

En Michoacán, a pesar de los esfuerzos realizados, en los diversos niveles de gobierno, hay que reconocer que la violencia sigue creciendo. La realidad de la inseguridad y violencia es compleja y multidimensional. No podemos, sin más, atribuirla a una sola causa, hacerlo sería ingenuo y nos llevaría a pretender, también con ingenuidad, tener una única solución a una problemática tan vasta y complicada. Por ello, consideramos que convendría abordar la compleja realidad de la violencia que se vive en México desde un enfoque de salud pública que permita asegurar para el mayor número de personas el beneficio de la seguridad y de la paz.Ver la violencia como problema de salud pública implica reconocer que el esfuerzo por erradicarla debe ser multidimensional; que se requiere un diagnóstico interdisciplinar que identifique los principales factores de riesgo sobre los que hay que intervenir y que es necesaria la cooperación de todos los sectores públicos y sociales para abordar el problema de la violencia mediante la acción colectiva, con estrategias diversas adoptadas por todos, cada quien, según el ámbito de la propia competencia (CNP 99 – 100).En camino hacia Roma, quiero hacer un llamado a que tomemos conciencia del problema que tenemos enfrente y nos involucremos en su solución. A los gobernantes les pido que implementen políticas públicas que inhiban los factores de riesgo; a los miembros de las fuerzas de seguridad para que sean fieles a su misión de defender a los débiles; a los políticos a que no antepongan el interés personal o de partido y a no ceder al cáncer de la corrupción; a los padres de familias que fomenten los valores en sus hogares; a las y los ciudadanos a que construyamos una sociedad civil responsable, organizada y participativa en la vida pública. En la medida en que abordemos la violencia desde un enfoque global y todos nos involucremos, estaremos en condiciones de construir la paz.

En Cristo, nuestra Paz

† Carlos Garfias Merlos,

Arzobispo de Morelia