LA IGLESIA DE MORELIA OPTA POR LA VIDA

El aborto procurado es la eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento. Se debe reconocer que en muchas ocasiones la opción del aborto tiene para la madre un carácter dramático y doloroso, porque se quieren preservar algunos bienes importantes, como la propia salud o un nivel de vida digno para los demás miembros de la familia. A veces se teme para el que ha de nacer tales condiciones de existencia que hacen pensar que para él lo mejor sería no nacer. En el caso de Michoacán el tema actual que ha causado polémica es el embarazo por violación sexual. Sin embargo, estas y otras razones semejantes, aun siendo graves y dramáticas, jamás pueden justificar la eliminación deliberada de un ser humano inocente (EV 58). En la decisión sobre la muerte del niño aún no nacido, además de la madre, intervienen con frecuencia otras personas. Por ejemplo el padre del niño, no sólo cuando induce expresamente a la mujer al aborto, sino también cuando favorece de modo indirecto esta decisión suya al dejarla sola ante los problemas del embarazo y el alumbramiento, de esta forma se hiere mortalmente a la familia y se profana su naturaleza de comunidad de amor y su vocación de ser « santuario de la vida ». Tristemente a veces la mujer está sometida a presiones tan fuertes que se siente psicológicamente obligada a ceder al aborto. La responsabilidad implica también a los legisladores que promueven y aprueban leyes que amparan el aborto.  Es claro que el aborto va más allá de la responsabilidad de las personas concretas y del daño que se les provoca, asumiendo una dimensión fuertemente social: es una herida gravísima causada a la sociedad y a su cultura por quienes deberían ser sus constructores y defensores (EV 59).

Actualmente en nuestro Estado existe polémica grande sobre la despenalización del aborto, algunos intentan justificarlo, sin tener en cuenta que desde el momento en que el óvulo es fecundado, se inicia una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. Jamás llegará a ser humano si no lo ha sido desde entonces. A esta evidencia de siempre la genética moderna otorga una preciosa confirmación. Muestra que desde el primer instante se encuentra fijado el programa de lo que será ese viviente: una persona, un individuo con sus características ya bien determinadas (EV 60). Con la fecundación inicia la aventura de una vida humana, cuyas principales capacidades requieren un tiempo para desarrollarse y poder actuar ». Pero más allá de los debates científicos y de las mismas afirmaciones filosóficas, la Iglesia siempre ha enseñado, y sigue enseñando, que al fruto de la generación humana, desde el primer momento de su existencia, se ha de garantizar el respeto incondicional que moralmente se le debe al ser humano en su totalidad y unidad corporal y espiritual. La Iglesia de Morelia opta por la vida pues «…el ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable a la vida ».

 

EN VÍA DEL PROCESO ELECTORAL 2018.

El pasado 8 de septiembre dio inicio el proceso electoral, atendiendo a lo dispuesto en el artículo 225 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales. Ante los hechos políticos y sociales que se ya se viven y otros se avecinan, exhorto a todos los fieles de Michoacán a la civilidad política y social, todos estamos llamados a construir nuestra democracia con interés y responsabilidad.

Ante la próxima transición de gobierno en el 2018 se abren los caminos para que los distintos personajes políticos se destapen, éstos deben estar a la altura de los tiempos políticos que demanda nuestra Patria, permitiendo y promoviendo el desarrollo electoral en paz.

Sabemos bien que muchos personajes se perfilan para participar en la contienda. Al hacerse poco a poco visibles los candidatos se intensificará el proceso electoral en el que los candidatos y los partidos políticos serán los protagonistas principales. Sin embargo, lo más importante será la participación y respuesta de los ciudadanos, que con transparencia y  legalidad se pronunciarán en su elección. 

Todos estamos llamados a hacer un verdadero esfuerzo por lograr la reconciliación entre las distintas opciones políticas y en la medida de lo posible la integración de las ideas que potencien la grandeza de nuestras instituciones y pueblos. Necesitamos fortalecer la convivencia pacífica, porque cuando ésta se destruye, se causan enormes sufrimientos para todos.

Los distintas posturas políticas y la próxima contienda electoral nos deben hacer más sensibles y conscientes de la necesidad de comprometernos juntos, poniendo todo el esfuerzo, para erradicar la corrupción, la ignorancia y las profundas desigualdades sociales que han marcado a nuestros pueblos. Por ello es necesario que los ciudadanos generen espacios de participación, exigencia, vigilancia y supervisión  en el proceso electoral.

Propiciemos una convivencia pacífica y respetuosa, puesto que todos buscamos el progreso, la justicia, el respeto a los derechos humanos y el bien de la Patria. Más allá de las diferencias ideológicas, compartimos un territorio, una historia, unos valores, un destino. Exhorto a los precandidatos y futuros candidatos a que busquen siempre comprometerse por el bien común, promoviendo la verdad, el orden, la justicia, la equidad y la paz social.

En Cristo, nuestra Paz

+ Carlos Garfias Merlos

  Arzobispo de Morelia