NAVIDAD Y AÑO NUEVO: TIEMPO DE RECONCILIACIÓN Y PERDÓN

 

Con ocasión de esta Navidad y el Año Nuevo 2018, quiero expresar mi buenos deseos  a todos, que la Paz del Niño Jesús reine en sus corazones y en sus hogares.

Les felicito con ocasión de esta Navidad 2017 y nuevamente quiero hablarles sobre el tema de la Paz. Como Iglesia que peregrina en Morelia en los Estados de Michoacán y Guanajuato necesitamos hacer de esta Navidad una experiencia de sanación interior fruto del perdón y la reconciliación, para que juntos superemos las limitantes de las relaciones interpersonales y contribuyamos a reconstruir la persona desde su interior, a fortalecer una Iglesia más fraterna y una sociedad más justa donde florezca la amistad sincera.

La Navidad es una oportunidad de ir a lo más profundo de nuestro corazón y encontrarnos con Dios que nace humilde y sencillo dentro de nosotros para redimir nuestra humanidad. Es una oportunidad para hacer florecer los valores humanos y cristianos, y dejar que abran el camino a la paz.

La Navidad es un tiempo propicio para pedir perdón. El perdón es un regalo de Dios, y es a la vez, una decisión personal y del corazón que ha experimentado la Misericordia de Dios.

Es necesario que en esta Navidad cada uno humildemente pida perdón y al mismo tiempo que perdone a las personas que le han ofendido, a aquellos que de una u otra forma marcaron negativamente parte de su vida, porque el perdón es una llave que abre la puerta de la paz.

Hago un fuerte llamado a todos aquellos que olvidan que somos hermanos y van sembrado sufrimiento y muerte, a quienes llevan cargando sobre su conciencia tantas víctimas humanas: ¡Conviértanse al Señor! ¡Vuelvan su rostro a Él! ¡Pidan perdón! y dejen que la Misericordia de Dios les cambie la vida.

         A todos les hago llegar mi cercanía y mi felicitación en esta Navidad 2017 y les deseo un próspero Año Nuevo 2018. Dejemos que el Niñito Jesús nos regale el perdón y la reconciliación, hagamos de esta Navidad el tiempo propicio para iniciar un proceso de perdón y reconciliación en nosotros mismos y con los demás.

UNA PASTORAL PENITENCIARIA PARA CONSTRUIR LA PAZ

Ante los hechos violentos en algunas cárceles en nuestro país quiero expresar mi preocupación por todos aquellos que por algún motivo ingresan a los lugares de Readaptación Social.

Como Arquidiócesis de Morelia nos comprometemos a acompañar, a través de la Pastoral Penitenciaria, a quienes purgan condenas en las cárceles. A quienes yerran siempre hay que ofrecerles la oportunidad de redimirse, tratándoles como seres humanos. Necesitamos un sistema penitenciario fundado en la perspectiva de los derechos y deberes humanos” (CNP n. 216). La Pastoral Penitenciaria es un espacio de encuentro, de crecimiento, de vinculación entre el interno(a), su familia y la sociedad; así como una oportunidad para crear lazos fraternos que nos permitan constituirnos en el Pueblo que Dios quiere, donde la persona sea reconocida en su dignidad como hija o hijo de Dios.

Creo en la necesidad de evangelizar a las personas privadas de su libertad y a sus familias para reintregralos en su dignidad de hijos(as) de Dios, a través de la vivencia de una iglesia de comunión que les permita reintegrarse eficazmente a la sociedad cuando alcancen su libertad total e inicien una nueva vida. Es por ello que la Pastoral Penitenciaria crea y ejecuta cursos, talleres y programas que le ayuden al interno e interna a fortalecer su experiencia de Dios a través de la asistencia religiosa, los sacramentos, la catequesis, los cursos bíblicos, el apoyo moral, el apoyo social y los talleres que se imparten

Así es como la Arquidiócesis quiere contribuir a la humanización de este reclusorio. Sabemos que un compromiso de la atención a las víctimas de la violencia está en evitar que sigan surgiendo victimizadores y así logremos formar constructores de Paz.

       En Cristo, nuestra Paz

+ Carlos Garfias Merlos

                     Arzobispo de Morelia