LI JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ 2018.

Mañana iniciamos el 2018, los cristianos lo iniciamos celebrando la LI Jornada Mundial de la Paz, en la que el Papa Francisco nos invita a reflexionar sobre el tema: “Migrantes y refugiados: hombres y mujeres que buscan la paz”.

La paz, que los ángeles anunciaron a los pastores en la noche de Navidad, es una aspiración profunda de todas las personas y de todos los pueblos, especialmente de aquellos que más sufren por su ausencia, es decir, los hombres y mujeres, niños, jóvenes y ancianos que buscan un lugar donde vivir en paz. Para encontrar ese lugar muchos de ellos están dispuestos a arriesgar sus vidas a través de un viaje que, en la mayoría de los casos, es largo y peligroso; están dispuestos a soportar el cansancio y el sufrimiento, a afrontar las alambradas y los muros que se alzan para alejarlos de su destino.

El Papa nos invita a acoger al otro, lo que exige un compromiso concreto, una cadena de ayuda y de generosidad, una atención vigilante y comprensiva. Comprometámonos como Iglesia ayudar  a los gobernantes para que sepan acoger, promover, proteger e integrar, estableciendo medidas prácticas que, «respetando el recto orden de los valores, ofrezcan al ciudadano la prosperidad material y al mismo tiempo los bienes del espíritu».

Estoy convencido que las personas migran por muchas razones, ante todo por «el anhelo de una vida mejor, a lo que se une en muchas ocasiones el deseo de querer dejar atrás la “desesperación” de un futuro imposible de construir». Se ponen en camino para reunirse con sus familias, para encontrar mejores oportunidades de trabajo o de educación: quien no puede disfrutar de estos derechos, no puede vivir en paz.

Tengamos una mirada de fe, capaz de reconocer que todos, “tanto emigrantes como poblaciones locales que los acogen, forman parte de una sola familia, y todos tienen el mismo derecho a gozar de los bienes de la tierra, cuya destinación es universal”, como enseña la doctrina social de la Iglesia.

JORNADA ELECTORAL.

El año 2018 es tiempo de elecciones en el país, de intensas campañas políticas, por lo que desde el inicio es oportuno reflexionar y tomar conciencia de nuestra responsabilidad para elegir y hacer un discernimiento como cristianos en la participación activa en la política. Tengamos muy presente que este 2018 es tiempo de formar conciencias, ser abogados de la justicia y de la verdad, y educar en las virtudes individuales y políticas.

Cultivemos con magnanimidad y lealtad el amor a la patria, de suerte que miremos siempre por el bien de toda la familia humana, que une con toda clase de vínculos las razas y los pueblos. Los cristianos estamos llamados a asumir nuestra conciencia de la vocación particular y propia que se realiza en la comunidad política; en virtud de esta vocación tenemos obligación de dar ejemplo de participación y compromiso ciudadano, de sentido de responsabilidad y de servicio al bien común. 

AÑO DE LA JUVENTUD.

También el 2018 en la Iglesia será el Año de la Juventud, tiempo propicio para que los jóvenes se preparen y caminen hacia el Sínodo de los Obispos convocado por el Papa Francisco para octubre y que estará dedicado al tema: “Los Jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

No permanezcamos ajenos ante las luces y sombras que se viven en el mundo juvenil, por esta razón queremos profundizar en las necesidades de nuestra juventud, mediante un programa de reflexión y acción que aliente el protagonismo del joven en la misión de la Iglesia, en la transformación del mundo y de sus espacios vitales y comunitarios.

En este año descubramos las cualidades y talentos de las nuevas generaciones: su riqueza, su esperanza, su dignidad. Que el Sínodo de los obispos nos permita aportar en este momento particular de la historia y encontremos los mejores métodos para anunciar a los jóvenes la alegría del Evangelio.

Agradezco a todos los medios de comunicación: Tv, radio, periódicos impresos y digitales, así como la internet, por su compañía y atención en 2017, que desde que llegué a esta Arquidiócesis he sentido su cercanía, su apoyo y su amistad.

A todos los  medios de comunicación: directivos, ejecutivos, locutores, conductores, periodistas, voceadores, camarógrafos… y por supuesto a toda su audiencia les deseo de corazón un feliz año 2018, y que el Niño Jesús nacido en Belén llene su corazón de alegría, de amor y de paz.

    

     En Cristo, nuestra Paz

+ Carlos Garfias Merlos

                     Arzobispo de Morelia