LA CELEBRACIÓN DEL “DÍA DE LA FAMILIA”, OPORTUNIDAD PARA COMPROMETERNOS EN LA EDUCACIÓN Y LA PAZ.

Hoy, primer domingo de marzo celebramos en México el “Día de la Familia”. Dicha celebración es una oportunidad para comprometernos en promover la educación y la paz. En la familia se inicia el aprendizaje y la vivencia de los valores como el respeto, la solidaridad, la honestidad, la comprensión, el amor, la fe. Es el espacio social en el que más se hacen notar los esfuerzos por mejores condiciones de vida y las amenazas que pesan sobre la sociedad misma. La familia es la institución social que hace los mayores esfuerzos por la integración, por salvaguardar el don de la vida y por una forma solidaria de convivencia.

La celebración en México el Día de la Familia, es una oportunidad para considerar la necesidad de poner atención a lo que está sucediendo con nuestras familias mexicanas y a sus potencialidades. A pesar de los cuestionamientos que se han hecho a todas las instituciones, la institución familiar sigue siendo la institución más apreciada y valorada por los mexicanos, el espacio humano más cercano y solidario en los casos de sufrimiento.

Reconozcamos este día, la gran carga de dolor que viven muchas familias de nuestra región al ser golpeadas por alguna de las formas violentas del crimen organizado y al sentirse en la orfandad por la falta de apoyo en el momento de la crisis, y de alguna manera la respuesta ineficaz por parte de las instituciones públicas. Por otra parte, muchas de nuestras familias viven en la zozobra por la pobreza extrema y están al borde de la desesperanza. Que importante reconocer que el espacio familiar sigue siendo la salvaguarda de la esperanza y es el lugar más confiable para refugiarse en las pruebas. Es la familia la que se esfuerza por la supervivencia de sus miembros, por la superación del dolor, por lograr la justicia necesaria y por mejorar las condiciones de vida.

Las familias necesitan la atención y el apoyo de todos, tanto de los gobiernos como de la sociedad civil, proteger la vida desde antes de nacer hasta su muerte natural, para el desarrollo de las personas y para sanar las dolencias que les aquejan. Como Iglesia estamos en el empeño de ofrecer nuestra aportación desde la pastoral familiar, para que la familia siga siendo comunidad de vida y amor, y ofrezca su aportación transformadora a la sociedad de nuestro tiempo.

FAVORECER EL VALOR DE TODAS LAS MUJERES EN EL “DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER”

Este año 2018, el Día Internacional de la Mujer se suma a un movimiento mundial sin precedentes por los derechos, la igualdad y la justicia para las mujeres. El acoso sexual, la violencia y la discriminación contra las mujeres han acaparado los titulares y el discurso público, con una creciente determinación a favor del cambio. El tema para este año en el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, es Ahora es el momento: las activistas rurales y urbanas transforman la vida de las mujeres”

Este día, es una oportunidad para transformar este compromiso en medidas para empoderar a las mujeres de todos los entornos rurales y urbanos, y reconocer a las personas activistas que trabajan sin descanso para reivindicar los derechos de las mujeres y conseguir que estas desarrollen su pleno potencial. 

Las protagonistas son las mujeres que cultivan las tierras y plantan semillas para alimentar a las naciones, garantizan la seguridad alimentaria de sus comunidades y generan resiliencia ante las amenazas y enfermedades. Sin embargo, en prácticamente todas las medidas de desarrollo, las mujeres rurales quedan rezagadas frente a los hombres rurales o las mujeres urbanas, como consecuencia de las desigualdades de género y la discriminación profundamente arraigadas. Por otro lado, carecen de infraestructuras y servicios, trabajo decente y protección social, y se encuentran en una situación más vulnerable ante los efectos del cambio climático. 

Las mujeres rurales y sus organizaciones representan un potencial enorme, y actualmente están movilizándose para reclamar sus derechos y mejorar sus medios de vida y su bienestar. Utilizan métodos agrícolas innovadores, crean negocios exitosos y adquieren nuevas habilidades, luchan por sus derechos legales y se presentan como candidatas políticas.

Aprovechemos el Día Internacional de la Mujer para favorecer la valoración y significación de todas las mujeres por su papel fundamental en la sociedad y su igualdad con el hombre y en su desarrollo íntegro como persona. 

Erradiquemos en la sociedad y en la Iglesia la violencia contra las mujeres, y sigamos favoreciendo su desarrollo familiar, social, cultural, político y religioso. Todos, busquemos que las mujeres tengan mejores condiciones de vida, sean escuchadas, respetadas y amadas, y se tomen en cuenta para transformar nuestra realidad, pues ellas son la mejor expresión de ternura y cariño, que tanta falta hace en nuestro mundo.

+ Carlos Garfias Merlos

Arzobispo de Morelia