LA CIVILIDAD, NECESARIA PARA UNA CULTURA DE PAZ

 

Los recientes hechos de violencia en algunos lugares de nuestros pueblos, nos hace reflexionar que hay factores económicos, políticos, sociales y culturales que hacen que broten estos hechos, favoreciendo la actual situación de violencia e inseguridad que padece nuestro estado de Michoacán.

 

Ante esta realidad es preciso prever e integrar una estrategia que considere todos estos aspectos, a mediano y a largo plazo. Es importante considerar que se está generando una cultura de la violencia, y que ésta ha ido promoviendo un estilo de vida con sus expresiones muy propias, que va abriéndose paso en sectores de la sociedad.

 

"Somos un pueblo de tradiciones con profundas raíces cristianas, amante de la paz, solidario, que sabe encontrar en medio de las situaciones difíciles razones para la esperanza y la alegría y lo expresa en su gusto por la fiesta, por la convivencia y en el gran valor que da a la vida familiar. Precisamente, porque sabemos que la raíz de la cultura mexicana es fecunda y porque reconocemos en ella la obra buena que Dios ha realizado en nuestro pueblo a lo largo de su historia, hoy queremos alentar en todos la esperanza" (CNP 8).

 

Hago un llamado a la civilidad, siempre existen grandes posibilidades que se abren para promover una cultura de paz, en medio de las violencias. La civilidad inspira nuevos valores que la sociedad desde el espíritu de la democracia promueve, como la tolerancia, el respeto a la ley, el ejercicio de la libertad y otros. La familia, la escuela, los medios, las iglesias, entre otros, somos actores sociales que tienen una relevancia mayor en la tarea de forjar una cultura de paz, sin dejar a un lado el papel de los gobiernos mediante sus políticas públicas orientadas a respaldar la cultura de paz.

 

 

EL AGUA, UN DERECHO HUMANO: DÍA MUNDIAL DEL AGUA

 

En torno al próximo 22 de marzo, Día Mundial del Agua, quiero expresar la importancia de este elemento, que es esencial para el desarrollo sostenible. Los recursos hídricos, y la gama de servicios que prestan, juegan un papel clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental.

 

El agua propicia el bienestar de la población y el crecimiento inclusivo, y tiene un impacto positivo en la vida de miles de millones de personas, al incidir en cuestiones que afectan a la seguridad alimentaria y energética, a la salud humana y al medio ambiente. La celebración de este año se centra en explorar cómo la naturaleza puede ayudarnos a superar los desafíos que plantea el agua en el siglo XXI.

 

Los problemas medioambientales, junto con el cambio climático, provocan las crisis asociadas a los recursos hídricos que ocurren en todo el mundo. Las inundaciones, sequías y la contaminación del agua se agravan con la degradación de la cubierta vegetal, los suelos, los ríos y los lagos. Cuando descuidamos los ecosistemas, dificultamos el acceso a los recursos hídricos, imprescindibles para sobrevivir y prosperar.

 

En este Día Mundial del Agua, espero se concientice y se garantice “El derecho humano al agua”, ya que es determinante para la sobrevivencia de las personas y decide el futuro de la humanidad. El derecho al agua es fundamental para la paz, pues en la ‘tercera guerra mundial a pedacitos’ que menciona el Papa Francisco estamos viviendo, estamos en camino hacia la gran guerra mundial por el agua.

 

Los invito a vivir este compromiso de dar al agua el puesto que le corresponde, hace falta una cultura del cuidado y, además, fomentar una cultura del encuentro en la que se unan en una causa común todas las fuerzas necesarias de científicos y empresarios, gobernantes y políticos. Cuidar el agua es fundamental porque donde hay agua hay vida, y entonces puede surgir y avanzar la sociedad. Es necesario otorgar al agua la centralidad que merece en el marco de las políticas públicas.

 

 

+ Carlos Garfias Merlos

Arzobispo de Morelia