EL TIEMPO PASCUAL, UNA OCASIÓN PARA RENOVAR Y REVITALIZAR LA ESPERANZA EN NUESTRO MUNDO DE HOY

Los cristianos seguimos viviendo el tiempo pascual, la Pascua de Jesús constituye el centro mismo de nuestra fe porque, después de todo, el seguimiento de Jesús se arraiga en ese misterio: morir con Cristo para resucitar con Cristo. De hecho la Pascua representa un estilo de vida y nos da una identidad centrada en el Señor muerto y resucitado.

Una de las vertientes más ricas de la Pascua es que sostiene, en todo tiempo y, sobre todo, en tiempos difíciles, la esperanza de los cristianos que nos revitalizamos con la victoria de Jesús sobre la muerte y sobre el pecado en todas sus expresiones. Esta esperanza nos abre horizontes nuevos cuando se cierran los caminos hacia la paz y la justicia y nos mantiene en la fe de que el Señor está escribiendo la historia a pesar de que las tendencias de los acontecimientos parezcan orientarse hacia el fracaso. La victoria de Cristo ha quedado inscrita en el corazón de las historias humanas, las pequeñas y las grandes, y nos libera del pesimismo y de la desesperanza.

En la actualidad vivimos un proceso  electoral que nos acerca a los problemas de la pobreza, la violencia y las injusticias…. Entonces la Pascua es una oportunidad para fortalecer la esperanza de transformar esas realidades y nos invita a luchar por la justicia y construir la paz. En el contexto actual no es fácil mantenerse en la fidelidad de la fe y en el sendero de la construcción de la paz y, por ello, el recurso a la esperanza que surge del misterio del Resucitado, es formidable. Este tiempo pascual es ocasión para seguir fortaleciendo y renovando las energías de la fe que el Espíritu nos comunica, de manera que nos impulsen durante todo el año a cumplir con nuestra misión eclesial de discípulos y misioneros.

10 DE MAYO: DÍA DE LAS MADRES

El próximo 10 de Mayo celebramos una fecha muy importante para todos los mexicanos, el día en que recordamos con profundo cariño a la mujer que nos dio la vida, que nos llevó en su seno y dedicó muchos desvelos por nosotros. A quien con su amor y ternura y nos ha llenado de alegría nuestra infancia y nos ha enseñado el camino correcto de la vida.

Al conmemorar a todas las Madres vivas y difuntas, elevemos nuestra mirada al Cielo para hacer una oración a la Madre de Dios, que nos cubre con su amor maternal y nos llena de bendiciones. A Ella, la Reina del Cielo pidamos por todas las Madres, en especial por aquellas que han sufrido cualquier tipo de violencia o maltrato, o las que han perdido a sus hijos. María Santísima, que sintió el dolor inmenso de la muerte injusta de su Hijo Amado, sabrá consolarlas y acompañarlas en su dolor.

En este mes de Mayo, nuevamente hagamos el compromiso de erradicar la violencia contra las mujeres, ya que representa un desafío social y cultural. De hecho, la raíz última de este tipo de violencia es el ejercicio desigual de poder en la vida familiar y social. Es lamentable también que, además de la violencia intrafamiliar, muchas mujeres sufran violencia en distintos contextos, como la laboral.

Todos, busquemos que nuestras Madres, y con ellas todas las mujeres, tengan mejores condiciones de vida, sean respetadas y amadas, y se tomen en cuenta para transformar nuestra realidad, pues ellas son la mejor expresión de ternura y cariño, que tanta falta hace en nuestro mundo. No sólo las procuremos en su día, sino todos los días. Felicidades a todas las mamás en su día.

+ Carlos Garfias Merlos

 

Arzobispo de Morelia